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EL ARMADO OFICIALISTA

Tras la tregua en la Capital, Jaldo reunió al peronismo para empezar a ordenar el 2027

El gobernador encabezó en El Cadillal una cumbre ampliada con intendentes, legisladores y dirigentes del PJ. Con Chahla y Acevedo en primera fila, el oficialismo buscó exhibir cohesión .

PorTendencia de noticias
27 may, 2026 06:35 p. m. Actualizado: 27 may, 2026 06:35 p. m. AR
Tras la tregua en la Capital, Jaldo reunió al peronismo para empezar a ordenar el 2027

En política, las fotos nunca son casuales. Mucho menos cuando llegan apenas 24 horas después de una reunión cargada de tensión, pases de factura y necesidad de contención. Por eso, el almuerzo que encabezó este miércoles Osvaldo Jaldo en El Cadillal no fue una actividad más dentro de la agenda institucional del Gobierno. Fue, sobre todo, la escenificación de una etapa nueva dentro del peronismo tucumano: la del reordenamiento político hacia 2027.


Después de la larga sobremesa del martes en la Municipalidad capitalina junto a Rossana Chahla y Miguel Acevedo, el gobernador decidió ampliar la mesa. Esta vez no estuvieron solamente los tres vértices del poder institucional del PJ tucumano, sino también intendentes, legisladores, concejales, ministros y dirigentes territoriales del Frente Tucumán Primero. El mensaje buscó ser evidente: bajar el ruido interno, mostrar volumen político y empezar a estructurar un espacio con pretensiones de continuidad.


El escenario elegido tampoco pareció azaroso. El Cadillal ofreció el tono de “retiro político” que pretendía imprimirle Jaldo a la convocatoria. Allí confluyeron jefes municipales del interior, dirigentes de la Capital y referentes legislativos que, en muchos casos, venían transitando semanas de recelos cruzados, especulaciones electorales y lecturas distintas sobre el futuro del oficialismo.


La presencia de Chahla fue, probablemente, uno de los datos políticos más relevantes del encuentro. No solo porque llegó luego de una semana particularmente incómoda para la intendenta, atravesada por la denuncia impulsada por sectores ligados al alfarismo, sino porque el propio gobernador decidió darle centralidad política y discursiva.


“Hoy también nos acompañó la compañera Rossana Chahla”, enfatizó Jaldo frente a la dirigencia. Y enseguida destacó la responsabilidad institucional de la jefa municipal sobre “casi el 40% del territorio y el 38% de los tucumanos”. La definición no sonó inocente. Menos aún después del respaldo explícito que el mandatario ya le había transmitido en privado durante el almuerzo del martes.


El encuentro funcionó, además, como una suerte de continuidad conceptual de aquella charla reservada en la sede de 9 de Julio y Lavalle. Si allí la prioridad había sido ordenar la relación entre los principales referentes institucionales del oficialismo, esta vez el objetivo fue irradiar ese mensaje hacia abajo: a los intendentes, a los concejos deliberantes y a la estructura partidaria.


“No sobra nadie”, volvió a repetir Jaldo durante la jornada, retomando una frase que ya se convirtió en mantra interno del oficialismo. La definición busca responder a una preocupación concreta dentro del PJ: que las tensiones acumuladas en los últimos meses terminen generando fracturas silenciosas en el esquema de poder.


En ese contexto, el gobernador intentó combinar gestión con construcción política. Habló de planificación territorial, de obras públicas y de coordinación con los municipios, pero el trasfondo del discurso estuvo inevitablemente atravesado por la discusión sobre el futuro del peronismo tucumano.


“Hoy nuestro movimiento se está poniendo en movimiento para lo que se viene”, afirmó Jaldo. Y aunque evitó referencias explícitas a candidaturas, el mensaje quedó orientado hacia el calendario electoral que ya empieza a asomar en el horizonte.

El vicegobernador Acevedo también jugó su papel dentro de la puesta en escena. Ratificó la necesidad de sostener la obra pública pese al retiro de la Nación y defendió la articulación entre Provincia, Legislatura e intendencias. Pero, además, volvió a ocupar un lugar visible dentro de la estructura política que intenta consolidar Jaldo.


La otra voz fuerte de la jornada fue la del ministro del Interior, Darío Monteros, quien en los hechos viene funcionando como principal armador territorial del oficialismo. Su presencia tuvo un peso adicional porque ocurre apenas días después del cortocircuito político que derivó en la salida del subsecretario municipal Alejandro Sangenis, eyectado por Chahla tras cuestionar públicamente al funcionario.


En paralelo, el oficialismo aprovechó el encuentro para reforzar un discurso de diferenciación frente al Gobierno nacional. Jaldo volvió a insistir en que Tucumán “es borrada del mapa” por la Casa Rosada y buscó posicionarse como defensor de los intereses provinciales frente a Javier Milei.


Ese planteo no es solamente institucional. También constituye uno de los principales ejes sobre los cuales el gobernador intenta amalgamar al peronismo tucumano: la idea de que, frente a un escenario económico complejo y un Gobierno nacional distante, el PJ provincial debe cerrar filas para sostener gestión, territorio y volumen político.

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