
La campaña limonera 2025/2026 en Tucumán se perfila como una de las más complejas de los últimos años. Aunque las estimaciones anticipan un crecimiento de la producción en el NOA cercano al 12% respecto del ciclo anterior, las abundantes lluvias registradas desde diciembre encendieron las alarmas por el impacto sobre la calidad de la fruta, el tamaño de los limones, y la presión de plagas y enfermedades.
De acuerdo con un informe elaborado por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), las precipitaciones se ubicaron por encima de los valores normales durante gran parte del verano y el otoño. El documento destaca especialmente el caso de febrero, mes en el que se registraron lluvias en 23 de los 28 días, una situación que continuó durante marzo y abril. Este escenario redujo considerablemente las horas de radiación solar y condicionó el desarrollo de la fruta.
El reporte advierte que, si bien los productores realizaron tratamientos fitosanitarios adecuados, las condiciones climáticas dificultaron el cumplimiento de los intervalos necesarios entre aplicaciones. “Actualmente, la presión de plagas y enfermedades es alta”, señala el trabajo técnico, que menciona la presencia de trips de las orquídeas en el sur provincial, además de melanosis y enfermedades cuarentenarias.
En paralelo, la EEAOC actualizó los datos sobre la superficie plantada en Tucumán. Según el relevamiento, la provincia cuenta con unas 40.900 hectáreas netas de limoneros de dos o más años de edad. El informe también remarca que el 30,3% de las explotaciones posee plantaciones de más de 20 años, mientras que cerca de 2.600 hectáreas presentan indicadores vinculados a manejos productivos deficientes, principalmente en lotes antiguos.
En cuanto a la producción, la estimación realizada junto a empresas citrícolas del sector proyecta unas 1.731.132 toneladas para Tucumán y otras 250.000 toneladas en Salta y Jujuy. De concretarse esos números, la región NOA alcanzaría una producción cercana a las 1.981.132 toneladas.
Sin embargo, uno de los principales focos de preocupación pasa por el calibre de la fruta. El informe sostiene que existe una tendencia hacia limones de menor tamaño debido a la menor disponibilidad de luz. Incluso, las empresas participantes detectaron una reducción de entre el 5% y el 7% en los calibres respecto de marzo y abril de la campaña pasada.
La EEAOC también alertó que, si las lluvias continúan durante las próximas semanas, podrían profundizarse los problemas operativos en plena cosecha. El deterioro de caminos internos, dificultades de acceso a las fincas y mayores riesgos sanitarios aparecen entre las amenazas para una campaña que, pese a proyectar más volumen, dependerá en gran medida de la calidad final de la fruta destinada a exportación.