
El Centro de Saneamiento de Citrus de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) anunció que en las próximas semanas comenzará el servicio de diagnóstico de enfermedades del grupo psorosis, dirigido a plantas candidatas a madre semillera. La medida se enmarca en el Programa Nacional de Certificación de Cítricos, regulado por el Instituto Nacional de Semillas (INASE), y apunta a garantizar la sanidad del material vegetal.
Las plantas madre semilleras son un eslabón clave en el sistema de producción de semillas botánicas de portainjertos cítricos. Por ese motivo, deben cumplir con estrictos requisitos de identidad genética, trazabilidad y condiciones sanitarias. Entre las exigencias se incluyen la correspondencia varietal, la ausencia de síntomas de enfermedades sistémicas, la implantación en lotes diferenciados y la documentación que respalde el origen del material.
Uno de los puntos centrales del proceso es la certificación negativa para enfermedades del grupo psorosis, cuya transmisión puede darse a través de semillas. En ese sentido, el diagnóstico debe ser realizado exclusivamente por laboratorios autorizados por el INASE, siendo el Centro de Saneamiento de Citrus de la EEAOC el principal referente en la región para llevar adelante estos estudios.
El mantenimiento de las plantas dentro del sistema de certificación no es permanente, sino que depende de controles periódicos. Según la normativa vigente, los viveros deben renovar cada ocho años la validación del estatus sanitario y sostener la identidad genética del material, condiciones indispensables para seguir dentro del esquema oficial.
Requisitos de la campaña actual
Para la campaña actual, los viveros deberán presentar sus solicitudes mediante la plataforma de Trámites a Distancia (TAD). Luego, la regional NOA del INASE será la encargada de evaluar cada presentación y verificar el cumplimiento de los requisitos técnicos y administrativos. En caso de que la demanda supere la capacidad operativa, se aplicarán criterios de priorización.
Una vez aprobados los trámites, se avanzará con la extracción oficial de muestras, que serán enviadas de manera codificada al laboratorio. Allí se realizará el diagnóstico mediante la técnica biológica de indexado por injerto sobre plantas indicadoras de naranjo dulce, en condiciones controladas de invernadero.
El proceso, que comienza entre mayo y junio, se extiende durante un período de entre ocho y diez meses. Durante ese tiempo se evalúan distintas brotaciones para detectar síntomas compatibles con psorosis y otras enfermedades transmisibles por semilla, como concave gum, crinkly leaf, infectious variegation, impietratura, manchas anulares y cristacortis.
Desde el organismo remarcaron la importancia de iniciar los trámites con anticipación, teniendo en cuenta tanto los tiempos biológicos del ensayo como la capacidad operativa del sistema. Además, recordaron que los viveros deben contar con inscripción vigente en el INASE y en el Registro Nacional Fitosanitario de Operadores de Material de Propagación (RENFO) del SENASA para poder acceder al servicio.