
La comunidad educativa de la Escuela Normal Superior Juan Bautista Alberdi protagonizó este lunes una jornada de protesta para visibilizar una serie de problemas que, según denunciaron, afectan a la institución por las carencias edilicias y ponen en riesgo uno de sus principales rasgos identitarios, como es la orientación en Lenguas Vivas.
La manifestación reunió a estudiantes, padres y exalumnos, quienes colocaron afiches y carteles en el interior y en el frente del edificio ubicado en peatonal Muñecas 219. Allí expresaron su rechazo a un proyecto impulsado por el Ministerio de Educación de Tucumán que, de acuerdo con lo planteado por la comunidad educativa, reduciría la carga horaria de Inglés y Francés para incrementar las horas cátedra de otras materias lo que modificaría aspectos centrales del modelo pedagógico de la escuela.
“Defendamos nuestra escuela y la educación pública”, señalaron en los carteles elaborados por el Centro de Estudiantes de la Escuela Normal. En el comunicado también advirtieron sobre “docentes perdiendo horas”, la “posible reducción de idiomas, afectando la identidad que nos forma”, la “falta de mobiliario”, la “ausencia de gabinete psicopedagógico” y “una comunidad educativa que siente el abandono de las autoridades ministeriales”.
La Escuela Normal, que el año pasado celebró su 150º aniversario y fue declarada Patrimonio Cultural e Histórico de la provincia, se encuentra además en proceso legislativo para ser reconocida como Monumento Histórico Nacional. En ese contexto, alumnos y padres sostienen que las modificaciones proyectadas implicarían un retroceso en una tradición académica que distingue al establecimiento desde hace décadas.

“Tenemos que buscar un lugar donde sentarnos”
Pilar Lobo, secretaria de Finanzas del Centro de Estudiantes, puso el foco en la precariedad de las condiciones materiales. “Somos una institución de cuatro niveles con 1.500 alumnos y nos tenemos que movilizar para tener un lugar donde sentarnos”, afirmó.
La estudiante explicó que, pese a algunas mejoras recientes, la falta de mesas y sillas continúa siendo un problema cotidiano. “Entramos a las 7.20 y muchas veces hasta las 8 o 8.30 de la mañana seguimos buscando mesas y sillas porque no alcanzan”, relató.
Según indicó, no solo faltan muebles, sino que gran parte del mobiliario existente se encuentra deteriorado. “Faltan ambas cosas y muchas de las que hay están rotas”, sostuvo.
Lobo recordó que anteriormente existía personal encargado de reparar los pupitres dañados, pero ese recurso dejó de estar disponible. “Con todo lo que pasó con las ratas se tiró mucho mobiliario y ya no lo tenemos”, explicó.
También alertó sobre el riesgo que esta situación representa para los alumnos más pequeños. “Hay niños de primaria que no pueden estar cargando mesas y sillas porque son pequeños y pueden golpearse o caerse”, señaló.
La dirigente estudiantil admitió que el alumnado atraviesa una situación de incertidumbre. “Como Centro de Estudiantes estamos haciendo todo lo posible, pero necesitamos el apoyo de los adultos, de las autoridades y del Ministerio”, afirmó.

“Hoy nos quieren sacar nuestra identidad”
Por su parte, Santiago Lucero, integrante de la Secretaría de Cultura del Centro de Estudiantes, explicó que la protesta tuvo como objetivo informar a la sociedad sobre la situación que atraviesa la institución. “Estamos haciendo una manifestación pacífica para contar y que la gente se entere de lo que estamos sufriendo como institución”, señaló.
Lucero remarcó que uno de los reclamos históricos es la falta de mobiliario y la ausencia de un gabinete psicopedagógico. “Venimos luchando con esto desde hace tres años. Ya hicimos denuncias, presentamos notas y realizamos sentadas, pero todavía seguimos sin tener una respuesta”, afirmó.
Sin embargo, sostuvo que la principal preocupación actual es la posible reestructuración de las horas de Educación Física y de idiomas. “Lo más grave es lo que está pasando ahora con los cargos de los profesores de Educación Física”, indicó. Según explicó, tras la jubilación del docente Daniel Sosa, quien contaba con 40 horas institucionales, el cargo no sería cubierto. “Quieren que los profesores que quedan se hagan cargo de esas horas”, advirtió.
El estudiante explicó que la Escuela Normal posee una modalidad singular que permite a los alumnos elegir disciplinas deportivas específicas, en lugar de cursar Educación Física únicamente con su división. “Somos una de las únicas escuelas que nos dividimos por deportes. No tenemos Educación Física con nuestro curso, sino que nos organizamos según la disciplina que elegimos. Esto se acabaría”, lamentó.
Añadió que el nuevo esquema también eliminaría la separación por género y el sistema de agrupamiento actual. “Ahora sería mixto y por año y curso”, precisó.
Lucero sostuvo que el proyecto impactaría además en la enseñanza de idiomas, otro de los pilares de la institución. “Ingresamos de primero a cuarto año con un idioma inicial, con cinco horas semanales. En quinto año se incorpora un segundo idioma, por lo que llegamos a tener ocho horas semanales con cuatro profesoras”, detalló.
“Lo que quieren hacer es reducirnos a tres o cuatro horas y dejar una sola profesora para todo el curso”, cuestionó.
El dirigente estudiantil consideró que esta modificación afectaría directamente la esencia académica de la escuela. “El año pasado, cuando se celebraron los 150 años, todos hablaban del prestigio de nuestra institución y de las Lenguas Vivas. Hoy nos quieren sacar nuestra identidad”, expresó.

Un reclamo para preservar la esencia de la institución
Padres y exalumnos también se sumaron al reclamo mediante mensajes difundidos en grupos de WhatsApp, en los que advirtieron que la reconversión propuesta podría afectar las clases de apoyo, los programas de olimpíadas, los modelos de Naciones Unidas y la preparación para exámenes internacionales como el DELF de francés.
“La Normal es una escuela con una base histórica en Lenguas Vivas y un recorrido que nadie debería desconocer”, expresó una madre y exalumna.
Con esta protesta, la comunidad educativa buscó no solo visibilizar carencias edilicias y organizativas, sino también defender el perfil académico que ha distinguido a la Escuela Normal “Juan B. Alberdi” durante generaciones y que, según sostienen, constituye parte esencial de su identidad y de su prestigio dentro de la educación pública tucumana.
Desde la comunidad educativa del establecimiento confirmaron a Tendencia de Noticias que en caso de no obtener respuestas favorables a estos planteos en los próximos días reforzarán las medidas de protesta con un abrazo simbólico al establecimiento y una sentada en la semana del 25 de mayo, cuando la Escuela cumplirá 151 años.