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LA SEMANA POLÍTICA

La cena de fin de año, el ausente y las carencias en el oficialismo y en La Libertad Avanza

El año cierra con la certeza de que al peronismo en Tucumán no le sobra nada y que a la oposición, al menos por ahora, no le alcanza.

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Fernando StanichTendencia de noticias
27 dic, 2025 01:28 p. m. Actualizado: 28 dic, 2025 08:47 a. m. AR
La cena de fin de año, el ausente y las carencias en el oficialismo y en La Libertad Avanza

Este 2025 dejó un par de certezas en Tucumán: al oficialismo no le sobra nada y a la oposición, por ahora, no le alcanza. Con seguridad, esas dos conclusiones son las que condicionarán las maniobras hacia el electoralísimo 2027, que ya comenzó a jugarse en la política.


El peronismo cierra el año con la consolidación de la conducción de Osvaldo Jaldo. El gobernador asumió todos los riesgos al ponerse al frente de la lista de candidatos a diputados nacionales, forjó alianzas, disipó las internas y salió airoso. Hoy disfruta de esa arremetida: sentó al kirchnerista Javier Noguera en el bloque Independencia y se pasea en cada acto oficial con las senadoras Beatriz Ávila y Sandra Mendoza. Su relación con La Libertad Avanza es, por estas horas, sólida: los votos de las tucumanas fueron claves para que el presidente Javier Milei festejara la aprobación del Presupuesto 2026.


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En el plano local, sin embargo, a lo largo de estos meses se encendieron luces de alerta dentro del trípode de poder oficialista. Porque el verticalismo interno no se puede confundir con armonía dentro del Partido Justicialista. En particular, la relación entre Jaldo y su vicegobernador, Miguel Acevedo; y la intendenta de la Capital, Rossana Chahla, fluctuó entre el consenso forzado, las zancadillas y las sucesivas treguas.


Con el presidente de la Legislatura, los roces se profundizaron a partir de la decisión de Jaldo de intervenir la Municipalidad de Alberdi, en la primera mitad del año. La arremetida en contra del matrimonio Luis Campos-Sandra Figueroa nunca fue compartida por Acevedo, e incluso lo dejó en una posición incómoda. Pero, sin dudas, el hecho que dio un vuelco en la relación fue el rechazo del ex ministro del Interior a encabezar la lista.


Ya en el segundo semestre, dos situaciones más evidenciaron la distancia entre los compañeros de fórmula. Primero, el ajuste en el Presupuesto para el año que viene de la Legislatura que dispuso Jaldo. Esa decisión se interpretó en la Cámara como una primera represalia e intento por condicionar las maniobras políticas de Acevedo. Segundo, el freno en seco que recibió la avanzada del vicegobernador hacia la reforma electoral. Con autonomía y empujado por la oposición legislativa, Acevedo empujó cambios en el método de votación. Pero perdió frente al lobby de Sergio Mansilla y de Darío Monteros en la Casa de Gobierno. Sobre el cierre del año, Jaldo cerró el debate reformista en una clara señal de resguardo político para 2027.


Con la jefa municipal de la Capital, la dinámica de la convivencia fue durante algunos tramos similar a la sostenida con Acevedo. En el Palacio Gubernamental nunca terminó de cuajar la verborragia discursiva y la libertad de maniobras que caracterizan a Chahla. De hecho, la intendenta no sólo declinó la posibilidad de sumarse a la nómina del frente Tucumán Primero, sino que también cargó contra las candidaturas testimoniales. Cuando el 26 de octubre La Libertad Avanza se impuso en San Miguel de Tucumán, los cañones de 25 de Mayo y San Martín apuntaron directamente al edificio de 9 de Julio y Lavalle.


Aunque hay una diferencia en el mano a mano con el vicegobernador. Jaldo despidió el año con una cena familiar en Barrio Sur organizada por Chahla, un espejo de la comida de diciembre de 2024. Sirvió, según quienes pudieron conversar con los comensales, para aclarar malos entendidos y evitar los mensajes de terceros que enturbian la conversación entre ellos.


El último grito electoral


En las jornadas previas a la Navidad, el gobernador encabezó dos actos. Uno político, para despedir el año con dirigentes; y otro institucional, con los funcionarios. En el primer caso fue muy elocuente respecto de sus preocupaciones.


“Hoy no solo nos hemos reunido para despedir el año, sino también para ver cómo encaramos el año 2026 y 2027, años que van a ser duros", comenzó. Y continuó con una crítica al Gobierno de Javier Milei: "Si el Gobierno nacional no acomoda la macroeconomía, mucho menos vamos a poder poner en orden la microeconomía”.


También lanzó una arenga electoral hacia 2027. "Tengamos o no tengamos referente nacional, vamos a luchar en 2027 para que en Tucumán el gobierno siga siendo peronista”, avisó el mandatario. En esa línea, planteó que está dispuesto a ponerse al frente de la pelea contra libertarios, pero también las disputas internas. Un asterisco: planteó esa advertencia en presencia de aliados, como el ex intendente Germán Alfaro; y la ausencia de Acevedo y de Chahla.


En efecto, aunque el año electoral haya cerrado formalmente el 26 de octubre, a partir de ese domingo comenzó informalmente la carrera para 2027. Uno de los más entusiasmados en ese sentido pareciera ser el ministro del Interior. Darío Monteros no sólo resultó empoderado tras esos comicios, sino que incluso posiciona a la diputada Gladys Medina en la interna peronista.


El discurso de Jaldo encierra también una confesión: no hay margen para el titubeo ni para las improvisaciones dentro del justicialismo. La elección terminó con casi 530.000 votos a favor de “El Comisario”, y con unos 350.000 sufragios para los libertarios. Más de 15 puntos de distancia, es cierto. Pero la diferencia fue que el peronismo puso toda la estructura y sus engranajes en juego, mientras que La Libertad Avanza apeló a la potencia de Javier Milei. Sin candidatos instalados y sin presencia territorial, empató en el reparto de bancas con el “dream team” del PJ.


Precisamente ese escaso margen para los personalismos es el que sostiene el equilibrio dentro del peronismo. Lo asumen Jaldo, Acevedo y Chahla, conscientes de que deberán convivir con esa adrenalina. Los tres van a jugar con ese cosquilleo a lo largo de 2026, año durante el cual se amagarán, se medirán y se chocarán con frecuencia. Saben que el riesgo de embarcarse en aventuras es demasiado elevado.

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