Con apenas cuatro y cinco años, Enrique y Tomás ya compartían micrófonos improvisados en reuniones familiares, imitando a los artistas que admiraban. Hoy, ese juego de infancia se transformó en un proyecto de vida: los hermanos oriundos de Yerba Buena son una de las revelaciones tucumanas en La Voz Argentina, donde emocionan al público con cada presentación.
En una entrevista con Tendencia de Noticias, contaron que la música está en su ADN. “Tenemos raíces musicales por parte de nuestro abuelo materno, el maestro Avelino. Para nosotros es un honor heredar esa pasión y lo honramos cada vez que subimos a un escenario”, expresó Tomás. Desde chicos se propusieron vivir de la música y recorrer el país con sus canciones. “Sentimos que estamos cada vez más cerca de lograrlo”, agregó su hermano.
Aunque comenzaron con el folklore, no se limitaron a un solo estilo. En el certamen sorprendieron al público al animarse a las baladas y al rock, sin perder su esencia.
“Nuestro estilo es un roce entre lo romántico, lo melódico y lo tradicional”, explicó Enrique. En sus redes sociales suelen compartir versiones acústicas de baladas románticas, una faceta que conecta con su costado más emocional y que, aseguran, les permite mostrarse tal como son.
Un sueño en construcción, con raíces y proyección
El punto de inflexión en su carrera fue la audición a ciegas, que definieron como “un momento inolvidable”. Enrique relató que, al subir al escenario, sintieron una mezcla de nervios y emoción. “Cuando pisamos ese escenario y vimos a los jurados de espaldas, no podíamos creer dónde estábamos”. Su hermano Tomás añadió: “Nos habíamos propuesto no mirar al jurado y enfocarnos en nosotros. Pero cuando levanté la vista y vi las cuatro sillas dadas vuelta, me quebré por dentro. Es un recuerdo que me voy a llevar para siempre”.
El camino hasta ahí no fue fácil. Participaron de los castings bajo la lluvia, pasaron por nervios intensos en cada etapa, y aprendieron a complementarse como dúo. “La Voz es un trampolín, pero lo verdadero empieza después. Queremos llevar nuestro nombre y la música tucumana por todo el país”, afirmaron con convicción.
También destacaron el protagonismo que ha tomado su provincia en esta edición del programa. “Es la primera vez que hay tantos tucumanos en esta etapa del certamen, y eso nos pone muy felices. Queremos dejar a la provincia en lo más alto”, aseguraron.
Consultados sobre sus grandes referentes, mencionaron nombres como Luis Miguel, Luciano Pereyra, David Bisbal, y los históricos Chalchaleros y Tucu Tucu. Enrique explicó que, aunque los inspiran estilos diferentes, siempre buscan fusionarlos para crear una identidad propia.
Al hablar de sueños por cumplir, hay uno que pesa más que el resto: cantar junto a su abuelo. “Me hubiese encantado compartir aunque sea una vez el escenario con él”, confesó Enrique con nostalgia. También revelaron que fueron invitados por los chicos de Destino San Javier para cantar juntos, pero no pudieron concretarlo por compromisos con el programa. “Compartir escenario con artistas así sería un sueño. También nos encantaría hacerlo con Abel Pintos”, dijo Tomás.
De cara al futuro, ambos coinciden en que lo mejor está por venir. “Nos vemos cantando en todo el país, llevando el folklore a los más jóvenes. Este es solo el comienzo”, afirmó Tomás. Enrique cerró con una idea clara: “Somos conscientes de que el verdadero desafío empieza cuando termine La Voz Argentina. Queremos trabajar duro para que nuestro nombre suene fuerte en Tucumán y en toda la Argentina”.