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La alimentación durante las últimas horas del día puede influir en la calidad del sueño. La nutricionista Marianela Tolosa explicó que tanto el tipo de alimentos elegidos para la cena como el horario en que se consumen pueden favorecer o dificultar el descanso nocturno.
En diálogo con La Mañana en Marcha, por LV7, la especialista señaló que las comidas muy condimentadas o con elevado contenido de grasas requieren una digestión más compleja y pueden interferir al momento de conciliar el sueño.
“Cuando comemos alimentos que son muy condimentados, que tienen mucho contenido de grasa y demás, obviamente se nos hace más complicado poder conciliar el sueño porque son de más difícil digestión”, explicó Tolosa.
Según indicó, una persona puede llegar a dormir pese a haber realizado una comida pesada, aunque eso no necesariamente significa que consiga un descanso adecuado. Esa situación, agregó, puede repercutir en el rendimiento durante el día siguiente.
Respecto del horario de la cena, Tolosa sostuvo que, teniendo en cuenta las costumbres argentinas, lo recomendable sería cenar alrededor de las 21 o 21.30 como máximo, de manera de dejar tiempo suficiente para realizar la digestión antes de acostarse. En el caso de los niños, recomendó adelantar la comida para favorecer también un horario de descanso más temprano.
En cuanto a los alimentos, la nutricionista aconsejó priorizar comidas livianas y mencionó aquellos que contienen triptófano, un aminoácido relacionado con los procesos que intervienen en el sueño. Entre ellos enumeró los lácteos, huevos, pollo y legumbres.
Tolosa destacó especialmente el aporte de las legumbres, como lentejas, garbanzos y arvejas, tanto por su contenido de proteínas y fibra como por su aporte de triptófano. Según señaló, se trata de un grupo de alimentos cuyo consumo sigue siendo relativamente bajo entre los argentinos.
También mencionó algunos hidratos de carbono de fácil digestión, entre ellos frutas, avena y arroz, y alimentos que aportan magnesio, como la propia avena, los frutos secos y las legumbres.
En contrapartida, recomendó evitar por la noche preparaciones pesadas, con exceso de grasas o muy condimentadas, especialmente cuando se consumen cerca del horario de acostarse.
La especialista remarcó así la importancia de combinar una cena liviana con un margen suficiente para la digestión antes de ir a dormir, como parte de los hábitos que pueden contribuir a un mejor descanso nocturno.