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CAMBIO CLIMÁTICO

Olas de calor: el INTA advierte sobre el impacto en la ganadería y el rol clave del agua

El instituto nacional subrayó que el cambio en las condiciones climáticas exige ajustar el manejo ganadero para sostener los niveles de producción.

PorTendencia de noticias
24 feb, 2026 07:36 p. m. Actualizado: 24 feb, 2026 07:36 p. m. AR
Olas de calor: el INTA advierte sobre el impacto en la ganadería y el rol clave del agua

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) advirtió que las olas de calor dejaron de ser episodios aislados y se consolidaron como una condición frecuente en la ganadería argentina. En ese escenario, el manejo del agua, la disponibilidad de sombra y el monitoreo permanente del rodeo se vuelven factores determinantes para sostener la producción. El estrés térmico impacta en todas las categorías —cría, recría y feedlot— y se traduce en menor consumo de alimento, caída en la ganancia de peso y problemas reproductivos.


“El agua es el principal recurso que tiene el bovino para regular su temperatura corporal”, explicó Sebastián Maresca, especialista del INTA Cuenca del Salado. Según detalló, una vaca Angus de unos 500 kilos consume entre 40 y 50 litros diarios en condiciones moderadas, pero cuando la temperatura supera los 30 grados ese requerimiento puede trepar a 60 o incluso 70 litros durante una ola de calor.


El tipo de alimentación también incide en la demanda hídrica. “Con forraje verde, que tiene alto contenido de agua, el consumo de bebida suele ser entre un 10 y un 20 % menor”, indicó Maresca. En contraste, con pasto seco, rastrojos o dietas de feedlot, el animal depende casi exclusivamente del bebedero, con consumos que se ubican entre 3 y 5 litros por cada kilo de materia seca ingerida.


Para que el agua cumpla su función, no solo debe estar disponible sino también ser accesible. En jornadas de altas temperaturas, los bebederos se transforman en un punto crítico del sistema. Desde el INTA recomiendan asegurar entre 5 y 7 centímetros lineales por animal para evitar competencia y amontonamientos que limiten el acceso.


La capacidad de almacenamiento es otro aspecto central. “Un rodeo de 200 vacas puede demandar entre 14.000 y 16.000 litros por día durante una ola de calor”, señaló el especialista. En ese sentido, se aconseja dimensionar los reservorios en función de los picos de consumo y contar con una reserva mínima para tres días, que permita afrontar eventuales fallas en el suministro.


En paralelo, el INTA destacó la incorporación de nuevas tecnologías para mejorar la gestión del agua. Sensores que monitorean niveles en tiempo real, bombas solares que garantizan caudales constantes y sistemas de cámaras para supervisar bebederos permiten anticipar problemas. Además, la sombra artificial se posiciona como una herramienta clave: “Las vacas sin sombra beben entre un 15 y un 25 % más”, afirmó Maresca, quien recomendó disponer entre 4 y 6 metros cuadrados por animal para mejorar el bienestar y sostener el consumo.

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