
Hay ideas que aparecen de golpe y otras que pasan años esperando el momento indicado. En el caso de Joaquín Araujo, la chispa nació cuando era apenas un niño y probó un vaso de jugo de caña en una playa de Brasil. Dos décadas después, aquella experiencia se transformó en JUCATUC, un emprendimiento tucumano que elabora una bebida 100% natural a base de jugo de caña de azúcar, jugo de limón y agua, con el objetivo de agregar valor a una de las producciones emblemáticas de la provincia.
Con apenas 24 años, Araujo decidió recuperar un proyecto que había quedado en pausa. La primera prueba llegó cuando tenía 19, gracias a un trapiche prestado con el que comenzó a elaborar y vender jugo de caña de manera artesanal. Luego dejó el emprendimiento para trabajar en la empresa familiar, hasta que este año volvió a apostar por la idea. "Quería tener un negocio propio. La idea quedó pendiente, me gustó mucho el jugo y quería que se haga conocido", contó.

La historia de JUCATUC, por supuesto, está profundamente ligada a la caña de azúcar. La familia de Joaquín es productora cañera desde hace generaciones y esa cercanía con el cultivo hizo que la materia prima estuviera siempre al alcance de la mano. "Toda mi familia es productora de caña. Mis tíos, mis abuelos, parte de la familia de mi mamá y de mi papá tienen cañaverales", explicó. Esa producción es la que hoy alimenta cada botella que sale del pequeño emprendimiento.
La receta, asegura, es sencilla. Lleva jugo de caña de azúcar, jugo de limón y agua para equilibrar el dulzor natural. Sin embargo, encontrar el punto justo demandó tiempo y muchas pruebas. "Lo fui haciendo según lo que le gustaba más a la mayoría de la gente. Hay quienes prefieren más limón, otros menos, pero la mezcla actual es la que más gusta", señaló.
Aunque la bebida puede consumirse en cualquier ocasión, Araujo imagina un mercado especialmente vinculado al deporte. Explica que el jugo de caña aporta glucosa, sacarosa y fructosa de forma natural, por lo que muchos lo utilizan como un energizante previo al entrenamiento. Sin embargo, reconoce que también encontró consumidores que simplemente buscan una alternativa fresca y natural para compartir en un almuerzo familiar o durante una tarde calurosa. "Depende mucho de la persona", resumió.

Detrás de cada botella de jugo hay dedicación y precisión. El equipo está integrado por tres personas que participan en todas las etapas del proceso, desde el corte manual de la caña hasta el embotellado y el etiquetado que se realiza en un pequeño galpón. La venta, por el momento, se hace a través de la cuenta de Instagram de JUCATUC, pero el deseo de Joaquín es convertir el emprendimiento en una empresa con las características de una reconocida marca de jugos.
Su mirada también invita a pensar el futuro de la agroindustria tucumana. Para Araujo, la caña de azúcar todavía tiene un enorme potencial para diversificar la producción provincial. "Siento que la caña se usa para hacer azúcar y que se le puede dar otro valor agregado. Justamente por eso surgió el jugo. También hablamos mucho del ron y nos preguntamos por qué no se fabrica más acá", reflexionó.

El mayor desafío de Joaquín no pasa solamente por vender una bebida. También busca promover el consumo de productos naturales y alentar a otros jóvenes a animarse a emprender. "La idea es que la gente se incline hacia lo natural y no tanto hacia las bebidas gaseosas. Y también decirles a los que tienen una idea guardada que se animen a sacarla adelante", finalizó.