
La crisis del transporte público en Tucumán abrió una grieta entre los trabajadores del sector. La Unión de Conductores de la República Argentina (UCRA), seccional Tucumán, rechazó duramente la decisión de las empresas nucleadas en AETAT de abonar en cuotas los salarios de abril a los choferes, algo que fue aceptado y comunicado por la Unión Tranviarios Automotor, el otro gremio que representa a los choferes de ómnibus.
A través de un comunicado firmado por el secretario general José Chávez y la Junta Directiva del gremio, UCRA expresó su “enérgico repudio” al esquema de pago acordado entre empresarios y la conducción local de la UTA, con César González a la cabeza, que prevé el depósito inicial del 50% de los haberes y el pago del saldo restante el próximo 20 de mayo.
Desde el sindicato, que integra la CTA Autónoma, sostuvieron que “resulta inadmisible” que las empresas recurran nuevamente al pago parcial de salarios “habiendo recibido subsidios hace apenas quince días”, y acusaron al sector empresario de trasladar las consecuencias de la crisis a los trabajadores.
“La situación del transporte público atraviesa un escenario crítico que se profundiza mes a mes. Sin embargo, los trabajadores continúan cumpliendo diariamente con sus responsabilidades y necesitan percibir sus haberes en tiempo y forma para afrontar obligaciones esenciales como alquileres, servicios, alimentación, educación y el sostenimiento de sus familias”, señalaron.
El pronunciamiento de UCRA marca además una fuerte diferenciación política y sindical respecto de la postura adoptada por la conducción de UTA Tucumán, encabezada por González, quien defendió públicamente el acuerdo alcanzado con las empresas al considerar que responde a la delicada situación financiera que atraviesa el sistema de transporte.
“No estamos ajenos en la provincia de lo que está pasando en el país. El transporte está en una situación muy compleja. Si hoy no se han caído empresas, obedece a las compensaciones tarifarias que les da el Gobierno de la Provincia”, había afirmado González al justificar el pago desdoblado.
Sin embargo, desde UCRA cuestionaron con dureza ese posicionamiento y denunciaron que “este mecanismo de pagos parciales ha sido utilizado reiteradamente por empresarios en connivencia con la UTA para presionar al Gobierno provincial y condicionar decisiones vinculadas al aumento del boleto”.
Mientras tanto, AETAT pide más
La declaración expone las diferencias internas dentro de la representación gremial de los trabajadores del transporte y deja en evidencia el trasfondo político que atraviesa el conflicto, en momentos en que el Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán analiza el pedido de AETAT para llevar el boleto mínimo de $1.250 a $2.400.
Según argumentan los empresarios, la actualización tarifaria resulta indispensable para afrontar el aumento de costos operativos, el impacto de la inflación, la suba del combustible y las últimas paritarias salariales.
En paralelo, el Gobierno provincial continúa sosteniendo económicamente al sistema mediante subsidios millonarios. Solo durante mayo, la Provincia destinó más de $7.000 millones para evitar el colapso del servicio, tras la eliminación de los fondos compensadores nacionales dispuesta por la gestión de Javier Milei.
En ese contexto, UCRA reclamó el “pago total e inmediato” de los salarios y de todas las diferencias adeudadas correspondientes a enero y febrero, y advirtió que continuará “defendiendo el salario, los derechos laborales y la dignidad de cada trabajador del transporte”.