
El sistema educativo tucumano comienza a recuperar tras el temporal, con un escenario todavía atravesado por la emergencia pero con señales de normalización. Mientras el Gobierno provincial confirmó que son 79 las escuelas del interior donde continúan suspendidas las clases, se definió que 17 establecimientos volverán a la presencialidad este martes, luego de mejoras en las condiciones de acceso y seguridad.
La medida fue adoptada por la ministra de Educación, Susana Montaldo, en base a un monitoreo permanente que se actualiza con informes provenientes de cada localidad afectada por las lluvias del fin de semana.
En ese marco, el regreso a clases no será homogéneo, sino escalonado y condicionado por la realidad de cada territorio. Las 17 escuelas que reabrirán sus puertas están distribuidas en distintos puntos del interior: seis en Burruyacu (Tranquitas, Del Sunchal, Timbo Viejo, Timbo Nuevo y Río Nío), tres en Famaillá (incluida la ciudad cabecera y la localidad de Sobrecasas), seis en Leales (con presencia en Bella Vista, Cóndor Huasi, San José de la Buena Vista, Mixta, Fronterita y Orán), una en Río Chico (Santa Ana), una en Simoca (Nueva Trinidad) y otra en Tafí Viejo (La Aguadita).
Se trata, en la mayoría de los casos, de establecimientos que lograron recuperar condiciones mínimas tras tareas de limpieza, drenaje de agua acumulada y verificación edilicia. En algunos edificios, incluso, se debió compatibilizar el funcionamiento escolar con otras actividades, ya que comparten infraestructura con instituciones secundarias o espacios comunitarios.
El dato marca un punto de inflexión en una jornada donde predominó la incertidumbre. El listado inicial de escuelas afectadas había sido elaborado sobre un relevamiento preliminar y fue ajustándose con el correr de las horas, a medida que se evaluaban daños, accesos y servicios básicos.
Sin embargo, la postal general sigue siendo compleja. Las 79 instituciones que permanecen sin actividad reflejan el impacto más profundo del temporal, especialmente en departamentos como Río Chico, Chicligasta, Leales, Burruyacu, Monteros y Simoca, donde persisten caminos intransitables, falta de energía eléctrica, problemas estructurales o escuelas que aún funcionan como centros de evacuación.
Desde el Ministerio de Educación remarcan que el criterio central es la seguridad. En muchos casos, la imposibilidad de retomar las clases no está dada solo por el estado de los edificios, sino por la dificultad de garantizar que alumnos y docentes puedan llegar.