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Acevedo, Jaldo y Chahla lanzaron advertencias sobre la unidad del peronismo.
"Le vamos a quitar la tijerita, le vamos a dejar mota la tijerita". La frase fue filosa, y cortó la armonía en medio de un almuerzo con legisladores y concejales de la Capital. Nadie preguntó en voz alta a quién estaba dirigida. Pero en un salón en donde todos vienen del mismo espacio y muchos arrastran lealtades dobles, la advertencia de Osvaldo Jaldo no necesitaba nombre propio para ser entendida.
El gobernador fue explícito. Repasó la historia del espacio desde 1983 e invocó a José Alperovich y a Juan Manzur para sostener que el esquema de reelecciones vigente -él junto a Miguel Acevedo y a Rossana Chahla en la capital por un mandato más- no altera ninguna regla de juego. Todo, dijo, se enmarca en lo que permite la Constitución y en la regla no escrita del oficialismo: quienes pueden hacer uso de la reelección, van por ella.

En un peronismo que dejó esquirlas desparramadas a partir de esa decisión de que los tres busquen repetir en 2027, el mensaje tuvo un propósito claro. Jaldo buscó desactivar cualquier especulación sobre un eventual acuerdo con el senador. Por eso, ratificó en otros momentos de la semana, la fórmula con Acevedo “no se cambia ni se negocia".
Sin margen de negociación
La frase funcionó como cierre de una discusión que se venía dando puertas adentro. Ahora, ¿hubo algún intento de acercamiento entre manzurismo y jaldismo? Las respuestas, de uno y de otro lado, son las mismas: no. Es decir, el titular del Poder Ejecutivo no sólo envió un mensaje hacia la dirigencia, sino que le avisó a su ex compañero de fórmula que no está dispuesto a darle ni un metro cuadrado de poder. Es más, en el primer piso de Casa de Gobierno aseguran que Jaldo repitió que está decidido a enfrentar a Manzur para sacarlo de la arena política en esta oportunidad.

Con ese estado de fragmentación, vale preguntarse entonces hasta dónde está dispuesto a llegar Manzur. El senador repite que el jaldismo no le dejó margen de negociación y que lo obligó a competirle. Y que eso hará en las urnas. Como esta columna ya había anticipado, el manzurismo cuenta con siete partidos políticos listos para presentar candidaturas mediante un frente electoral el 9 de mayo de 2027. Lo que nadie se atreve a cuantificar todavía es el poder de daño que pueda tener con esta aventura. Algunos lo minimizan, mientras que otros prefieren no subestimarlo.
Manzur aclara que la experiencia de Alperovich, cuando el senador quiso regresar a la Gobernación enfrentándolo, dejó una enseñanza. Es evidente que no le alcanzará para ganar la provincia, pero sí para poner en riesgo la reelección de Jaldo. Esa fuga de votos de peronistas enojados con el gobernador por el alineamiento con Javier Milei, sean los que sean, pueden terminar siendo importantes en un escenario de polarización con La Libertad Avanza. Dicho sea de paso, este viernes Lisandro Catalán confirmó que será candidato a gobernador por el mileísmo en un acto vacío de referentes nacionales, pese a las especulaciones previas. Este lanzamiento ya torna más lejano un eventual acuerdo con los libertarios “blue” de la provincia, liderados por el diputado Mariano Campero. Ese sería el mejor esquema para la Casa de Gobierno.
Catalán sí se percató de esa rendija para avivar la interna peronista. Esta semana eligió no polarizar con Jaldo, sino que probó con levantar a Manzur. Al criticar al senador, lo ubicó como antimileísta y le permitió al ex gobernador contar con una tribuna desde la cual criticar al Presidente. Un favor libertario para el senador en su campaña por diferenciarse del jaldismo.

La carambola taficeña
Pero volviendo al peronismo, Manzur pelea por no quedar afuera en un contexto de incertidumbre nacional, aunque ya tiene un reaseguro. Ese salvavidas se lo garantizó en 2025, cuando se postuló para diputado suplente en acuerdo con Jaldo. Es decir, si Javier Noguera renuncia a la banca, quien debería asumir sería el ex gobernador. No es menor el dato de que el senador termina su mandato en diciembre del año que viene. Si la arremetida provincial no resulta, aún podría mantenerse en el Congreso (ya en Diputados) al menos dos años más.
¿Es factible esto? Quienes conocen al taficeño Noguera saben que no es jaldista y que no se siente cómodo como diputado del bloque Independencia, acompañando cada política mileísta. Noguera tiene extracción kirchnerista y no tuvo más alternativa que sumarse a una bancada que responde con disciplina a un gobernador dialoguista. Esa incomodidad ideológica, sumada a la necesidad de apuntalar la reelección de su esposa, Alejandra Rodríguez, al frente de la intendencia de Tafí Viejo, alimenta en el peronismo la hipótesis de que Noguera busque en 2027 una banca de legislador provincial por la sección Oeste. Si esa apuesta se concreta, Noguera podría optar por dejar Diputados por la Legislatura tucumana.
En este contexto se entiende mucho más la advertencia de Jaldo. Al oficialismo le preocupa algo que no puede manejar: la lealtad de quienes lo integran. “… Porque por ahí ya hay algunos que andan pensando en la tijerita. Le vamos a quitar la tijerita, le vamos dejar mota la tijerita. No se van a hacer los vivos con nosotros. Y nos queda todavía un año y chirola más cuatro de gobierno, mirá si hay tiempo”, arremetió el gobernador en el almuerzo del lunes.
El partido judicial
Esa ambigüedad, más que la disidencia abierta del senador, es la que Jaldo eligió advertir en público porque es la que más le preocupa. No está dispuesto a tolerar traiciones y está decidido a pasar factura a quienes busquen perjudicarlo. Sabe, además, que el manzurismo fogonea la teoría de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación impedirá su candidatura a un nuevo mandato. Esta semana, sin ir más lejos, los detractores del gobernador se entusiasmaron con una nota publicada en un medio nacional acerca de las reelecciones, la postura del máximo tribunal y los casos de Formosa, de Salta, de Catamarca y de Tucumán. Es la ilusión a la que se aferra Manzur.

Jaldo es consciente de la jugada manzurista, y por eso elige pelear la partida en el terreno de las lealtades. En definitiva, la figura de la tijera mota no es solo una amenaza para evitar el que corte boleta en mayo. Es también un mensaje para quienes esperan a que la Corte les resuelva el problema.