
El ejército de Estados Unidos perpetró este viernes un nuevo y letal ataque contra una presunta embarcación narcotraficante en aguas del Pacífico oriental. El operativo militar dejó un saldo de dos personas fallecidas y un sobreviviente, elevando a 189 la alarmante cifra de muertos desde que Washington inició esta serie de ofensivas marítimas en los últimos meses.
A través de sus canales oficiales, el Comando Sur estadounidense (Southcom) justificó el bombardeo asegurando que la lancha era "operada por organizaciones designadas como terroristas" y que transitaba por rutas conocidas del narcotráfico. El organismo acompañó su reporte con un impactante video que muestra a la pequeña nave siendo alcanzada por un proyectil, lo que desató una fuerte explosión. Tras el ataque, se dio aviso a la Guardia Costera para desplegar una misión de rescate enfocada en el único sobreviviente, cuyo estado de salud no fue detallado.
Esta escalada bélica en la región responde a la férrea estrategia implementada por la administración de Donald Trump desde principios de septiembre. Bajo la premisa de librar una guerra directa, el gobierno estadounidense sostiene que su objetivo es desmantelar las operaciones de los denominados “narcoterroristas” que actúan desde América Latina hacia el norte del continente.
Sin embargo, la política de fuego a discreción ha comenzado a generar ruido en el ámbito internacional. A pesar de la contundencia de los continuos bombardeos y la creciente cantidad de víctimas fatales, Estados Unidos no ha proporcionado hasta el momento evidencias concretas o incautaciones que confirmen que las decenas de embarcaciones destruidas en altamar transportaban efectivamente cargamentos de drogas.