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El Ministerio de Salud de la provincia confirmó este jueves por la tarde el fallecimiento de Benjamín Olariaga, el niño de 12 años que permanecía internado en grave estado tras sufrir un accidente en bicicleta en las sendas de Horco Molle, en Yerba Buena.
“Siendo las 19 horas informamos que el paciente de 12 años ha fallecido. Acompañamos respetuosamente a la familia en tan doloroso momento”, indicaron oficialmente desde la cartera sanitaria.
El menor había ingresado al Hospital del Niño Jesús con un traumatismo encéfalo craneano severo, tras una caída mientras recorría una de las sendas. Según detallaron los médicos, el cuadro fue crítico desde el inicio, con sangrado masivo y compromiso neurológico irreversible.
La jefa de terapia intensiva, Silvia Olivera, explicó que “los valores de presión intracraneana se volvieron refractarios a todo tratamiento”, lo que derivó en un deterioro progresivo que culminó en muerte encefálica, diagnóstico confirmado horas antes del fallecimiento.
La noticia generó una profunda conmoción en la comunidad y múltiples expresiones de dolor. El Jockey Club de Tucumán, donde el niño jugaba en la división M13, lo despidió con un emotivo mensaje: “Toda la familia del club se une en el dolor ante una noticia que conmueve profundamente a nuestra comunidad”.
También el Colegio Nuestra Señora de Montserrat, donde asistía, manifestó su pesar y suspendió las actividades escolares en señal de duelo, acompañando a la familia “con todo respeto y afecto ante tan irreparable pérdida”.
El caso había generado desde el primer momento una fuerte repercusión en redes sociales, con cadenas de oración y mensajes de apoyo que se multiplicaron en toda la provincia.
En paralelo, el trágico desenlace volvió a poner en foco las condiciones de seguridad en las sendas de Horco Molle, donde familiares y vecinos venían reclamando mayores controles y medidas de prevención para evitar nuevos accidentes.
La muerte de Benjamín no solo deja una profunda huella en su entorno, sino que reabre el debate sobre la responsabilidad de las autoridades en espacios de uso recreativo que, sin la debida regulación, pueden convertirse en escenarios de riesgo.