
El nuevo implicado, identificado como Osvaldo Fassetta, residía en una de las habitaciones de la vivienda de Claudio Barrelier, el principal sospechoso, por lo que el fiscal Raúl Garzón considera clave su participación en la maniobra para ocultar los hechos tras el brutal asesinato de la adolescente de 14 años.
El detenido, de 47 años, vivía en la planta baja del domicilio ubicado en el barrio Cofico, donde también residía Claudio Barrelier junto a su familia y otros inquilinos. Si bien el acusado había dado declaraciones mediáticas previas sosteniendo que el día del crimen solo se trasladó con el principal sospechoso hacia un complejo deportivo, las autoridades profundizaron la pesquisa tras detectar indicios que lo comprometerían directamente. Por su parte, el abogado defensor Eduardo Medina Allende cuestionó la medida judicial, argumentando que la presencia de huellas o rastros de su cliente en la propiedad no constituye prueba suficiente para sostener la acusación.
En paralelo al avance de la causa penal, la Municipalidad de Córdoba dispuso la clausura definitiva del bar Wachitas, establecimiento que había sido vinculado al caso debido a que Soledad Andreani, propietaria del vehículo utilizado para trasladar el cuerpo, trabajaría allí como productora de eventos. El local, situado en la calle Ituzaingó al 521, acumulaba múltiples sanciones previas por irregularidades graves, incluyendo fallas eléctricas y falta de elementos de seguridad, además de haber incurrido en el desacato de romper las fajas de clausura impuestas días atrás.
Las declaraciones de Osvaldo Fassetta ante los medios de comunicación habían intentado desviar la responsabilidad, relatando que durante el sábado del hecho estuvieron presentes tanto Agostina Vega como su madre, Melisa Heredia, en un complejo deportivo y posteriormente en un cumpleaños. Según su versión, no notó comportamientos extraños más allá de un intercambio de números telefónicos entre la víctima y el imputado Claudio Barrelier, tratando de presentar una cotidianeidad que los investigadores ahora intentan confrontar con el resto de las evidencias recolectadas en el domicilio y los peritajes forenses.
La clausura del establecimiento gastronómico, sumada a la captura del nuevo implicado, marca una etapa decisiva en la investigación del femicidio que conmocionó a la provincia. Mientras los abogados defensores alegan una supuesta falta de pruebas sólidas para sostener las prisiones preventivas, la fiscalía continúa trabajando bajo un estricto hermetismo para determinar si el entorno cercano a Claudio Barrelier actuó de manera coordinada para encubrir la ejecución del crimen y la posterior desmembración del cuerpo de la joven.