
El curso de la investigación dio un giro significativo tras confirmarse que la madre de Agostina Vega, identificada como Melisa, entabló una conversación telefónica con Claudio Gabriel Barrelier a las 3 de la mañana del domingo. Según consta en el expediente, durante esa comunicación el detenido le brindó una versión totalmente distinta a la que había ofrecido previamente mediante mensajes de chat. En ese llamado, el sospechoso comenzó a mencionar la existencia de un supuesto auto rojo y la aparición de un "noviecito", intentando desviar la atención de la madre hacia terceras personas. Para los investigadores, este cambio abrupto en el relato confirma que, en ese preciso momento, la adolescente ya había sido asesinada.
El despliegue de las fuerzas de seguridad en la propiedad de Claudio Gabriel Barrelier no se limita únicamente a buscar pruebas del caso de Agostina Vega. Ante la sospecha de que el detenido podría haber atacado a otras personas, peritos especializados han utilizado tecnología de detección química, como el producto Blue Star, para rastrear posibles restos hemáticos ocultos en el baño, donde se presume que habría ocurrido el descuartizamiento. La envergadura de la casa y la información que llega a la fiscalía sugieren que el imputado podría haber operado en un entorno donde otras víctimas corrían peligro, lo que ha transformado la búsqueda en una inspección exhaustiva de todo el inmueble y sus alrededores.
Un aspecto central en la causa es la protección y el testimonio de las personas que convivían o frecuentaban el domicilio del acusado. Se ha confirmado que la hija de 11 años de Claudio Gabriel Barrelier, así como una menor perteneciente a un matrimonio que subalquilaba una parte de la vivienda, deberán ser sometidas a una Cámara Gesell. El objetivo es determinar si estas menores fueron testigos de situaciones de violencia o si han sido víctimas directas de actitudes sospechosas del detenido, especialmente considerando que, según trascendió, muchas veces quedaban bajo su cuidado mientras sus padres se ausentaban por motivos laborales.
Mientras el fiscal a cargo del caso busca consolidar la cadena de pruebas, la figura de Franco, un joven con el que Agostina Vega tenía un vínculo cercano, fue señalada por el detenido durante su coartada telefónica como parte de su estrategia para desviar la investigación. Con el hallazgo de las nuevas llamadas y los resultados que arrojen las pericias en el lugar del hecho, la justicia busca cerrar el cerco sobre Claudio Gabriel Barrelier, quien sigue bajo custodia mientras el equipo judicial trabaja para confirmar si el acusado es responsable de otros actos delictivos que, hasta el momento, permanecían en las sombras.