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CRIMEN DE ADRIÁN MANSILLA

Tras 22 años preso, Piki Orellana pidió salir en libertad: “no fumo, no tomo ni me drogo”

Condenado a prisión perpetua, el hermano de los "Mellizos" Orellana argumentó que terminó la secundaria en prisión y su conducta es buena. La madre del joven que él asesinó se opuso y denunció amenazas

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Mariana RomeroTendencia de noticias
03 jun, 2026 02:59 p. m. Actualizado: 04 jun, 2026 08:26 a. m. AR
Tras 22 años preso, Piki Orellana pidió salir en libertad: “no fumo, no tomo ni me drogo”

Tendecia de Noticias.-

Miguel Ángel Orellana, conocido como Piki, solicitó ayer el beneficio de la libertad condicional tras cumplir 22 años de su condena a prisión perpetua en el penal de Villa Urquiza. Sin embargo, no le fue concedida. 



“Yo no fumo, no tomo ni me drogo”, argumentó Orellana, tras escuchar que el Ministerio Público Fiscal (MPF) se oponía a su pedido. Su representante, Gonzalo García, argumentó, entre otras cosas, que un informe de la Oficina de Gestión de Audiencias indicaba que bebía alcohol de manera “ocasional”. Sin embargo, no fue ese el motivo por el cual le negaron la libertad. 


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Un crimen atroz


El 17 de agosto de 2003, Adrián Mansilla, de 26 años, era secuestrado a la vista de todo el mundo en la zona de El Bajo, en la capital tucumana. El joven, que era empleado de Orellana en un negocio de la zona, permaneció desaparecido durante dos meses


En octubre de ese año, un miembro de la banda de secuestradores se “quebró”, informó a la Policía que Mansilla había sido asesinado y reveló dónde escondieron el cuerpo. Al llegar, los uniformados encontraron que el “arrepentido” había estado llevando flores al sitio


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Aunque el móvil del crimen nunca fue esclarecido del todo, se habló de una presunta traición económica de Mansilla contra Orellana. El asesino, que lo había amenazado previamente, era hermano de los “Mellizos” José y Enrique Orellana. Por esos días, eran legislador e intendente de Famaillá, respectivamente.

Orellana fue condenado a prisión perpetua en 2008 por haber sido el autor del disparo en la cabeza que terminó con la vida de Mansilla. Otras siete personas fueron sentenciadas con él. El crimen fue uno de los más escandalosos de la historia reciente de la provincia, por los vínculos políticos del asesino. 


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MACABRO HALLAZGO: El auto usado por la banda es peritado por los científicos en 2003. Foto: La Gaceta

Reducción de la pena


Desde entonces, Orellana pasa sus días en el penal de Villa Urquiza. Tiene cinco hijos y en 2022 comenzó a disfrutar de las primeras salidas transitorias, dos veces por mes, tres horas cada una. Actualmente, el beneficio se fue ampliando y hoy son cuatro salidas mensuales de seis horas cada una, custodiado y con tobillera electrónica, siempre en la casa de su madre. 


Además, su pena se redujo en un total de 19 meses, en virtud de que terminó sus estudios secundarios en prisión. Así, su abogado defensor entendió que, al haber cumplido ya 20 meses, está en condiciones de salir en libertad condicional.



¿Arrepentimiento o justificación?


Sus abogados, Víctor Alfredo Padilla y Leopoldo Campos, argumentaron que Orellana tiene informes positivos sobre su resocialización. Informaron que la calificación de su conducta es 10, que no tiene sanciones y que reconoce la autoría del hecho y muestra arrepentimiento. Por eso, ayer solicitaron su excarcelación. 


Sin embargo, García, en nombre del MPF, se opuso. Citando los mismos informes, argumentó que los profesionales coincidieron en que Orellana muestra una “distancia afectiva” respecto del hecho y que minimiza el homicidio que cometió. Además, argumentó, uno de los informes indica que expresa contradicciones respecto del homicidio y que lo considera un acto de “justicia por mano propia que derivó en una tragedia” y omite expresarse sobre su lugar en el hecho. 


“Es un delito gravísimo”, aseguró García y detalló que Orellana cometió el “secuestro, asesinato y ocultamiento del cuerpo de la víctima”. Además, agregó que la familia de Mansilla siente un temor fundado de que el condenado tome represalias en su contra. 


Amenazas a la madre


María Florencia Páez, madre de Adrián, denunció ante la jueza que sufrió amenazas recientemente. “El otro día iba al (shopping del) Portal a comprar unas cosas, una moto se paró. No conozco a las personas. ¿Sabe lo que me dijeron? Me tembló el cuerpo, señora jueza. Me dijeron que deje de venir a las audiencias porque el señor Orellana tiene que salir de la cárcel”, dijo. 


“Es una amenaza para el pueblo, una amenaza muy grande. Esta gente no sirve, no sirve”, reforzó. Y, entre lágrimas, agregó: “me toco el corazón con la mano y le pido al alma de mi hijo que me proteja todo momento”. “Soy una persona intachable. No tengo antecedentes de nada, no es justo que me hagan esto, no es justo”, finalizó.


La respuesta de Orellana


El condenado respondió a la madre de la víctima, que había reclamado que cumpla, al menos, 35 años de prisión. “El 5 de diciembre, está grabada la audiencia, la señora Paez le decía a la señora jueza que yo tenía la prisión perpetua de 35 años; y está grabado cuando la señora jueza le dice que no son 35 años, sino son 25 años”, dijo.


Orellana, además, negó consumir ocasionalmente alcohol, tal como marca uno de los informes. “¿Cómo usted cree que adentro del penal van a pasar bebida alcohólica?.Si yo tomara en la casa de mi madre, ahí yo tengo la pulsera electrónica, tengo como cuatro custodias que me custodian, use el sentido común, me van a esposar y me van a traer para este lugar. ¿Me entiende?”, dijo a la jueza.


Además, aclaró que él no privó de la libertad a la víctima para pedir rescate: “secuestro no es es privación ilegítima de la libertad, secuestro es cuando uno pide plata para entregar a una persona”, aclaró. Finalmente, pidió disculpas a la madre de Mansilla: “vuelvo, como siempre, pidiéndole perdón a la madre de la víctima y yo me pongo en su lugar. Eso es todo”, finalizó.


No, por ahora


La jueza Escobar rechazó el pedido de Orellana. No pesó en su decisión las reflexiones que hace el condenado sobre el crimen que cometió, ya que, según argumentó, eso atentaría contra el principio de que nadie está obligado a autoincriminarse. 


La negativa obedeció a que, según la magistrada, a que Orellana sólo accedió hasta ahora a salidas de 6 horas y sin inserción laboral. Si bien entendió que el resultado de esos beneficios es positivo, consideró que deben ampliarse antes de acceder a la libertad. Por ello, ordenó ampliar las salidas a 12 horas, con custodia pero sin tobillera electrónica. Además, ordenó profundizar el tratamiento psicológico y elaborar un proyecto de inserción laboral. Nada dijo respecto de la amenaza que la madre de Mansilla le contó que recibió. 

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