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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer el reporte titulado "Dosier estadístico. Personas mayores 2026", un exhaustivo relevamiento publicado en conmemoración del Día Internacional de las Personas de Edad que analiza de manera integral la realidad socioeconómica de la población de 60 años y más en la Argentina. El documento, al que tuvo acceso Tendencia de Noticias, examina los principales ejes del envejecimiento poblacional mediante un abordaje multidimensional que abarca el perfil demográfico y la feminización de la vejez, la seguridad económica, la tasa de actividad laboral según el nivel educativo y el estrato de ingresos familiares, las brechas de género en la cobertura previsional y los haberes percibidos, así como el acceso a los servicios de salud y los patrones de mortalidad en la vejez.
Uno de los hallazgos centrales del trabajo del organismo estadístico radica en la estrecha relación entre el nivel de instrucción alcanzado y la participación continua en el mercado de trabajo formal e informal durante la etapa de retiro. De acuerdo con los datos presentados correspondientes al tercer trimestre de 2025, la tasa de actividad global de la población en edad jubilatoria alcanzó el 20,6%, mientras que la tasa de empleo se ubicó en el 20,0%, marcando los valores más elevados de la serie histórica 2016-2025.

Sin embargo, al desagregar la información según el máximo nivel educativo, el estudio demuestra que la posesión de credenciales superiores actúa como un catalizador clave de la inserción laboral. En este sentido, poco más de un tercio de los varones en edad jubilatoria con nivel superior o universitario incompleto o más se encontraban activos laboralmente, registrando una tasa del 34,3%, en comparación con el 26,6% observado entre las mujeres con idéntica formación y un promedio general del 28,9% para dicho segmento educativo. En contraste, entre las personas en edad jubilatoria que cuentan únicamente con estudios hasta secundario incompleto, la tasa de actividad desciende al 17,4%, registrando un 20,2% en varones y un 15,7% en mujeres.

El análisis del INDEC profundiza las razones detrás de este comportamiento heterogéneo dentro del sistema productivo nacional. Al evaluar el condicionante pedagógico y ocupacional, el informe precisa que "si bien las motivaciones económicas son un factor determinante en la inserción y permanencia de las personas mayores en la actividad laboral, esta dinámica también se encuentra condicionada por las oportunidades laborales a las que las credenciales educativas les permiten acceder". Asimismo, la investigación destaca que la permanencia en la actividad laboral también guarda una fuerte correlación con los ingresos per cápita del hogar: la tasa de actividad entre quienes residen en hogares del quintil 5, correspondiente al estrato de mayores recursos, se eleva al 31,6%, mientras que en el quintil 1 alcanza el 23,0%, cayendo a guarismos sensiblemente inferiores en los quintiles intermedios.
En el plano de la seguridad económica y la autonomía monetaria, la publicación señala que la percepción de haberes jubilatorios constituye la columna vertebral del sustento de los adultos mayores, aunque en numerosos casos resulta insuficiente. Durante el tercer trimestre de 2025, el 71,6% de la población en edad de jubilarse dependía exclusivamente de los ingresos previsionales, en tanto un 11,9% combinaba la jubilación con la continuidad en la actividad laboral.

En lo relativo al acceso al beneficio, el 90,0% de las personas en edad jubilatoria contaba con cobertura previsional, registrándose un 91,0% entre los varones de 65 años y más y un 89,4% en las mujeres de 60 años y más. No obstante, el informe resalta marcadas inequidades estructurales en las vías de acceso y en los montos finales percibidos. Sobre este aspecto, el documento advierte: "la forma en que varones y mujeres alcanzan la cobertura previsional no es homogénea. Mientras que en junio de 2026 el 51% de los varones con cobertura previsional accedían a través de sus aportes, solo el 21% de las mujeres lo hacían de esta manera". Como consecuencia del mayor recurso a las moratorias previsionales por parte del sector femenino debido a la informalidad histórica y a las tareas de cuidado no remuneradas, la brecha de haberes resulta pronunciada, sintetizada en el reporte con la siguiente afirmación: "en promedio, en junio de 2026, por cada 100 pesos que percibía un varón por una jubilación, una mujer recibía 72".

Finalmente, el dosier estadístico traza el panorama demográfico y sanitario de las personas mayores en Argentina, confirmando la consolidación del proceso de envejecimiento de la población y el fenómeno de feminización de la vejez. Entre 1880 y 2019, la esperanza de vida al nacer para las mujeres se expandió de 33,3 a 80,2 años, mientras que para los varones ascendió de 32,6 a 74,4 años. Asimismo, la esperanza de vida a los 60 años se sitúa en 23,8 años adicionales para las mujeres y 19,5 años para los varones.

En materia de cobertura de salud, el 93,0% de la población de 60 años y más se encuentra afiliada a algún sistema sanitario o de obra social, alcanzando una presencia casi universal del 98,0% entre las personas de 75 años y más, en gran medida apuntalada por el PAMI. Respecto del perfil de morbilidad y causas de muerte, las enfermedades del sistema circulatorio se sostienen como la causa principal de defunción, representando el 32,8% del total en 2024, en tanto los tumores explican el 26% de las muertes en el grupo de 60 a 74 años y las patologías respiratorias alcanzan el 28% entre las personas de 75 años y más.