
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) avanza en la inscripción de dos nuevos cultivares de colza desarrollados dentro de su Programa de Mejoramiento Genético. Se trata de Juana INTA y Floriana INTA, materiales primaverales diseñados para responder a las demandas actuales del sistema productivo y con buen desempeño en distintos ambientes de la región pampeana. La expectativa oficial es que ambas variedades estén disponibles comercialmente a partir de 2027.
Según explicó Lucrecia Gieco, coordinadora del programa de mejoramiento de colza del organismo, los nuevos materiales son el resultado de varios años de trabajo y ensayos comparativos en diferentes zonas agrícolas. “Realizamos ensayos comparativos en Oro Verde, Pergamino y Barrow durante varios ciclos agrícolas. Esto nos permitió confirmar no solo su alto potencial de rendimiento, sino también una alta respuesta a las siembras tempranas, estrategia clave para maximizar la productividad”, señaló.
En cuanto a sus características agronómicas, Juana INTA fue definida como una variedad de ciclo largo, mientras que Floriana INTA posee un ciclo intermedio a largo. Esa diferencia permite ampliar opciones de manejo para los productores. “Floriana muestra una mayor plasticidad ante la fecha de siembra al tener un ciclo ligeramente más corto que Juana, lo que facilita su adaptación a diferentes esquemas rotativos”, detalló Gieco.
Otro de los aspectos centrales del desarrollo fue la sanidad. Desde el organismo remarcaron que ambas variedades fueron seleccionadas por su buen comportamiento frente al cancro de la base del tallo, una de las enfermedades que afecta al cultivo. “Ambos materiales fueron seleccionados por su buen comportamiento frente al cancro de la base del tallo (Plenodomus lingam), mediante rigurosos ensayos en invernáculo con inoculación artificial y evaluaciones en condiciones de campo”, sostuvo la especialista.
Además del perfil sanitario, desde el INTA destacaron la calidad industrial de los cultivares. En ambos casos presentan buen contenido de materia grasa, una condición valorada por la industria aceitera. Para el organismo, este punto es clave para fortalecer la competitividad de la colza como alternativa dentro de los esquemas agrícolas y de rotación.
Floriana INTA ya dio un paso importante en el exterior. La variedad cuenta con registro en Uruguay, donde mostró buenos resultados productivos. “Particularmente, Floriana INTA ya cuenta con registro en Uruguay, donde hemos comprobado su excelente adaptación y muy buenos rendimientos en los sistemas productivos locales”, afirmó Gieco.
La multiplicación y comercialización de las semillas estará a cargo de distintos actores del sector privado. Las variedades del INTA serán trabajadas por la Cooperativa de Aranguren (COOPAR), mientras que Floriana INTA también será comercializada por una firma local en convenio con MegaAgro de Uruguay. Desde el organismo consideran que estas alianzas permitirán garantizar semilla de calidad, ampliar la oferta tecnológica y dinamizar la cadena productiva del cultivo en la región.