
La consolidación del Norte Grande como un faro de crecimiento para la economía argentina fue el eje central del panel "Argentina Productiva: Producir y exportar desde el interior", donde referentes de los sectores ganadero y sucroalcoholero coincidieron en que la región posee ventajas competitivas naturales excepcionales, pero que aún enfrenta barreras estructurales críticas. La idea central del encuentro, en el marco del Tercer Foro Estratégico realizado por el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) llevado a cabo en Yerba Buena durante la semana que pasó, radicó en la urgencia de transformar la producción primaria en procesos industriales complejos que agreguen valor en origen, permitiendo que el NOA no solo sea un proveedor de materia prima, sino una plataforma de exportación sofisticada capaz de sostener la rentabilidad frente a la volatilidad de los precios internos y los altos costos logísticos.
Miguel de Achával, presidente de Inversora Juramento (emprendimiento agro-ganadero), expuso la transformación del sector cárnico, señalando el paso de una producción artesanal a una escala industrial necesaria para satisfacer la demanda internacional. De Achával fue crítico con el modelo tradicional: “Viene el boom agrícola, se va a la ganadería del país al norte y encontró un espacio especial. Pero pasamos a un proceso industrial para procesar lo que se hizo cielo abierto en un bovino de carne”. Para el empresario, el secreto de la competitividad reside en la integración y en la calidad sanitaria, advirtiendo sobre la precariedad del sistema de medias reses: “La inocuidad alimenticia, la deficiencia que tenemos en inocuidad alimenticia en este país es para preocuparse, tenemos nueve veces más Escherichia coli en Argentina que en Uruguay”.

Asimismo, hizo hincapié en que nuestro país debe producir animales más pesados para ser eficiente. “Producimos muy poca carne por vaca... mi máquina produce poco, produce pocos terneros y pocos kilos por ternero. En Argentina el problema que tenemos es que nuestros animales pesan poco. Produzco lomos chiquititos, colitas chiquititas y el mundo no demanda eso”, explicó, al tiempo de subrayar que la rentabilidad de los frigoríficos depende de la cantidad de kilos por gancho. Ante la pregunta del moderador del panel, Sergio Juárez -miembro del Comité organizador-, sobre el rol del Estado, fue tajante: “Una sola cosa hay que hacer: bajar la informalidad. La informalidad en el norte argentino está destruyendo la eficiencia operativa de las plantas. Es mucho más rentable ser informal que ser eficiente. Eso le cuesta mucha plata a cualquier productor, al país y a las familias”.
El azúcar como base del crecimiento y la diversificación
Por su parte, Juan José Budeguer, fundador del Grupo Budeguer, relató su trayectoria de 50 años, desde sus inicios con 200 hectáreas hasta liderar un imperio agroindustrial con casi 40.000 hectáreas de caña y tres ingenios (Leales, Santa Bárbara y La Esperanza). Budeguer reafirmó su vocación por el sector: “Soy un apasionado de la caña de azúcar. Eso es mi base y lo llevo adentro y en el corazón”. Destacó que el crecimiento del grupo se basó en la pasión y en la formación de sus hijos en la cultura del trabajo desde niños, reemplazando los domingos de "calesita" por visitas al campo.
Budeguer subrayó que, tras décadas de crisis y ciclos económicos variables, la clave de su grupo ha sido la evolución constante, diversificando hoy su producción hacia el azúcar orgánica, la ganadería de alta escala y proyectos de vanguardia como el cultivo de palta y café en zonas montañosas.
En cuanto a la estrategia de mercado, Budeguer explicó la importancia de la internacionalización para estabilizar el negocio: “Hoy tenemos todo relacionado con la actividad azucarera; una inversión en el Uruguay que es Azucarlito es la forma de sacar excedentes del mercado interno argentino de manera que los precios no tengan esas caídas a veces muy importantes que llevan a que sean años de pérdida dentro de la actividad”. Según el empresario, llevar el azúcar crudo desde Argentina para elaborarla y venderla en el mercado uruguayo permite regular la oferta y proteger el valor del producto en el país. Respecto a la informalidad mencionada por De Achával, Budeguer se mostró optimista con el rumbo político actual: “Las cosas que están surgiendo ahora como el tema de la reforma laboral va a ayudar mucho en ese aspecto y se puede corregir mucho de esas cosas”.

Ambos expositores coincidieron en que el déficit de infraestructura vial y logística encarece gravemente la producción del norte. Budeguer señaló que “hay un déficit de rutas para poder realizar el esquema de transporte. En este país, de un extremo a otro, tenemos un recorrido muy largo y eso te encarece mucho el transporte”. Una de las soluciones propuestas es fortalecer la salida hacia el Pacífico: “Podemos lograr el paso por Chile de manera que los costos van a ser mucho menores para todo el esquema de exportación”.
Finalmente, sobre el acceso al crédito, De Achával se mostró paciente frente a las altas tasas actuales: “Soy paciente en base a lo que dijo el viceministro de Economía (José Luis Daza, quien también participó del encuentro), las cosas no van a cambiar un día por otro, pero creo que dos o tres años más va a ser un tema más”. Ambos líderes concluyeron con un mensaje de arraigo y optimismo sobre el potencial de la región, instando a no abandonar el norte "porque tiene toda el potencial y es una oportunidad que hay que aprovechar”. El panel cerró reafirmando que, con articulación público-privada e inversiones en infraestructura, el NOA está destinado a ser un polo productivo de éxito global.