
La Pastoral Social de la Diócesis de la Santísima Concepción difundió un fuerte pronunciamiento en el que expresó su preocupación por las reiteradas inundaciones que afectan a miles de familias en el sur de Tucumán y llamó a la responsabilidad, la unidad y la acción concreta de los distintos niveles del Estado.
Bajo el título “El grito de la tierra es el clamor de los hermanos”, el comunicado sostiene que no se puede permanecer indiferente ante el dolor de quienes “ven cómo el agua se lleva el fruto de su esfuerzo, su seguridad y su dignidad”, y advierte que las lluvias exponen año tras año “una deuda histórica que no puede esperar más”.
Desde la Iglesia remarcaron que la situación ya no puede atribuirse únicamente a la inclemencia del clima, sino que interpela directamente a la sociedad y, en particular, a quienes tienen la responsabilidad de gestionar el bien común. En ese sentido, señalaron la falta de obras estructurales, la deficiente limpieza de canales y la ausencia de planificación urbana como factores que agravan el impacto de las lluvias.

El documento pone el acento en la necesidad de entender la política como servicio y exhorta a dejar de lado las diferencias partidarias frente a la emergencia hídrica. “La política es una de las formas más altas de la caridad cuando busca el bien común”, afirmaron, al tiempo que reclamaron un trabajo conjunto, técnico y transparente.
Otro de los ejes del mensaje es el concepto de “ecología integral”, en línea con la encíclica Laudato Si’ del papa Francisco. La Pastoral Social advirtió sobre el impacto del desmonte, la urbanización descontrolada en el piedemonte y la falta de gestión de residuos, y reclamó un Estado que no solo reaccione ante la crisis, sino que actúe de manera preventiva para proteger el equilibrio del suelo.

Asimismo, el comunicado exige transparencia y prioridad en el uso de los recursos públicos, con el objetivo de que las obras hídricas pendientes se concreten y brinden tranquilidad a la población cada vez que se producen lluvias intensas.
Finalmente, la Iglesia renovó su compromiso de acompañamiento a través de Cáritas y de las parroquias, e invitó a la comunidad a sostener la solidaridad, pero también a trabajar por soluciones estructurales y pacíficas. “El bien común debe dejar de ser una frase y transformarse en obras que dignifiquen la vida”, concluye el mensaje firmado por el Equipo de Pastoral Social de la Diócesis de la Santísima Concepción.