
El intendente de Banda del Río Salí, Gonzalo Monteros, inauguró este lunes por la mañana el período ordinario de sesiones ante el Concejo Deliberante con un discurso atravesado por una definición política nítida: frente al ajuste nacional y la retracción de la obra pública, el municipio eligió “orden, presencia y gestión”.
Desde el inicio, el jefe municipal encuadró su mensaje en el contexto macroeconómico. Describió una Argentina con inflación persistente, caída del consumo, paralización de la obra pública y reducción de transferencias a provincias y municipios. “Cuando el Estado Nacional se retrae, el municipio tiene que avanzar”, sostuvo, y fijó el tono de la jornada: “No retroceder. No abandonar. No resignarnos”.
El modelo que planteó el referente jaldista se estructuró sobre cuatro pilares: obra pública activa, seguridad con inversión y tecnología, un “escudo social” para la clase trabajadora y orden como garantía de convivencia. “No hay justicia social sin orden. Y no hay orden sin presencia del Estado”, resumió, en una frase que sintetizó el posicionamiento político de su gestión.
En materia económica, Monteros subrayó que ordenar las cuentas fue una obligación, pero aclaró que eso no implicó “achicar derechos”. Destacó que la recaudación propia se incrementó un 70% respecto del mismo período de 2024, a partir de cambios estructurales y modernización de sistemas, lo que -según afirmó- permitió financiar con recursos municipales programas como la garrafa social, la entrega de kits escolares, la compra de ventiladores para escuelas y la adquisición de vehículos para servicios públicos y seguridad. Remarcó además el pago en tiempo y forma de salarios y proveedores como indicador de finanzas “ordenadas y saneadas”.
Uno de los ejes políticos centrales del discurso fue la salud pública municipal. En 2025, el sistema local registró 185.581 prestaciones sanitarias, con la Policlínica Municipal concentrando el 88% de la atención. La guardia funcionó las 24 horas y se realizaron casi 120.000 atenciones de urgencia y emergencia. El intendente vinculó este crecimiento con el contexto económico: “Cuando la economía se retrae, la demanda en salud pública crece”. La respuesta, afirmó, fue ampliar servicios en lugar de reducirlos. La incorporación de equipamiento como un ecógrafo y la realización de más de 12.800 prácticas diagnósticas reforzaron esa línea.
En el plano social y educativo, el municipio entregó 12.000 kits escolares y sostuvo el Boleto Gratuito Estudiantil para más de 3.000 alumnos. Más de 500 docentes participaron en capacitaciones con puntaje oficial. Monteros interpretó el incremento de matrícula en escuelas públicas como un indicador económico antes que educativo y lo presentó como un llamado a redoblar el acompañamiento municipal.

En seguridad, el cuerpo de Vigías Municipales -casi 300 efectivos- amplió su capacidad operativa con la incorporación de móviles y motocicletas, nuevos equipos de comunicación y uniformes. Durante 2025 intervino en 582 situaciones vinculadas a prevención del delito y recuperó vehículos y celulares sustraídos. El mensaje fue claro: reforzar la presencia territorial y la articulación con la Policía provincial.
Recién después de fijar estas definiciones políticas, el intendente detalló el volumen de obra ejecutada. La gestión concretó 58.000 m² de adoquinado (95 cuadras nuevas), 23.700 m² de carpeta asfáltica (35 cuadras), 12.000 m² de reacondicionamiento de pavimento y más de 2.500 m³ de hormigón estructural aplicado en accesos y zonas críticas. Se intervinieron barrios como San Miguel Arcángel, Los Fresnos, 140 Viviendas, Palomar, Fátima y La Milagrosa, y se proyectó avanzar en la urbanización del Barrio 60 Viviendas 2 y Barrio Aeropuerto.
Las obras hidráulicas ocuparon un lugar destacado, con mejoras en desagües pluviales en el acceso a Lastenia, barrio San Miguel Arcángel y sectores cercanos a la Iglesia San Francisco Solano, además de reposición de rejillas y planificación de nuevos canales para mitigar inundaciones.
En infraestructura sanitaria, el municipio realizó más de 250 reparaciones en la red de agua potable, repuso 700 metros de cañerías y reemplazó 250 metros de red cloacal troncal en calle Perú, en articulación con la SAT. Se ejecutaron además siete pozos de agua en distintos barrios.
El espacio público también formó parte del relato de gestión: se pusieron en valor el Boulevard Reina de la Paz, el Paseo del Azúcar, la Plaza del Bicentenario, la rotonda de acceso y sectores deportivos y sociales. El Teatro Alfredo Guzmán se consolidó como epicentro cultural y se desarrollaron políticas activas en género, discapacidad y prevención de adicciones.
En el tramo final, Monteros volvió a la dimensión política del mensaje. “Argentina debate qué tipo de Estado necesita”, planteó, y contrapuso un Estado que se retira con uno que “ordena, invierte y acompaña”. En Banda del Río Salí, afirmó, la decisión estuvo tomada: “Mientras se paraliza la obra pública nacional, nosotros ejecutamos. Mientras se retrae el Estado, nosotros fortalecemos la presencia”.
La apertura de sesiones dejó así un discurso que combinó diagnóstico crítico del escenario nacional con una reivindicación de la escala municipal como espacio de gestión activa. Más que un inventario de obras, el intendente buscó fijar una identidad política: gobernar con orden, presencia y capacidad de respuesta en tiempos de ajuste.