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Imagen realizada con IA.-
¿Y si las últimas postales de Juan Manzur no tenían como destinatario a Osvaldo Jaldo? La pregunta cobra sentido si se analiza la secuencia política de las últimas semanas y se la relaciona con el desorden que impera en el peronismo nacional. Y, en particular, si se recuerda el rol que tuvo Cristina Fernández de Kirchner en la proyección del ex gobernador.
Nada es obra de la casualidad. Un rápido rastrillaje permite concluir que la foto con el tucumano es la primera que la ex presidenta se tomó con algún dirigente nacional del justicialismo. Por lo tanto, que el retrato se haya difundido tiene un propósito. En una primera reacción, en Tucumán relacionaron la imagen con la disputa que Manzur mantiene con Jaldo, de cara al armado electoral provincial de 2027.
Pero no necesariamente debe ser así.
Vía Eduardo “Wado” de Pedro, el senador tucumano fue recibido por la condenada ex jefa de Estado en su departamento porteño. Conversaron durante más de una hora, según los testimonios recogidos. En la charla se analizó poco de la realidad tucumana y mucho de la situación nacional.
Ante el médico, Cristina esbozó un diagnóstico de la economía bajo la gestión de Javier Milei, cuestionó el dialoguismo de algunos gobernadores del PJ -entre ellos se encuentra Jaldo- y advirtió por las consecuencias que las medidas libertarias tendrán en el país. Respecto de política, no hubo definiciones precisas. CFK habría planteado a su visitante que “todavía falta que corra mucha agua bajo el puente” y que no es conveniente apresurarse.
En síntesis, la exhibición de esa foto tuvo un objetivo. Quizá haya que realizar un repaso de la carrera política de Manzur y su relación con Cristina para desentrañar cuál fue.
Una relación que tuvo varias vidas
El tucumano fue ministro de Salud de la Nación cuando la entonces presidenta lo convocó en 2009, en plena epidemia de Gripe A. Aquella vez, cuando el médico decidió su regreso a Tucumán para competir por la Gobernación, en 2015, CFK le organizó una despedida en la Casa Rosada.
Después sobrevino un tiempo de enfriamiento, incluso con sentencias de Manzur en las que vaticinó el final político de su ex jefa. Pero en 2021 volvió a convocarlo, en este caso para que se sumara como jefe de Gabinete de Alberto Fernández. Ese año, la propia ex presidenta reconoció en una carta pública que existieron diferencias entre ambos en el pasado, aunque aclaró que ya habían sido “superadas”.

Y finalmente vino el último y no menos confuso episodio. En junio de 2023, Cristina eligió a “Wado” y a Manzur para que integren una fórmula presidencial del peronismo. Pero finalmente aquel ensayo electoral cayó ante la presión de otros gobernadores y de Sergio Massa. Así, el binomio de Unión por la Patria para las Primarias fue el de Massa-Agustín Rossi.
Como se ve, no es la primera vez que CFK recurre al tucumano para mostrar presencia política. En este momento, la jugada adquiere otros condimentos por los roces entre el sector que ella conduce y el grito de emancipación que aún no puede dar Axel Kicillof. De hecho, hay versiones de que la ex jefa de Estado no oculta su enojo con el mandatario bonaerense y ya lanzado precandidato presidencial.
¿Tendrá que ver entonces la foto con un eventual posicionamiento para la interna nacional?
La seguidilla de postales
Hay más elementos que pueden abonar esa teoría. Por ejemplo, que no se trató de un hecho aislado. Después de ese encuentro, Manzur cenó a solas con Massa en una parrillada de Palermo. Hasta la madrugada, en una de las mesas de Roldán, restaurant ligado a los empresarios Daniel Vila y José Luis Manzano, hubo un intercambio sobre política y economía. Obviamente, también sobre 2027.
De esa velada salió la reunión de esta semana entre ambos, que ya incluyó un retrato en la oficina del tigrense. El café se dio casi en paralelo a la repentina visita que la esposa del ex ministro de Economía, Malena Galmarini, concretó a Tucumán. La excusa fue el rearmado del Frente Renovador.
Hay un par de datos más para sumar. Por ejemplo, la sorpresiva inclusión del influyente senador José Mayans en la lista de presidenciables del peronismo. El formoseño, en todas las entrevistas que dio estos días, ubicó a su compañero de bancada en la grilla para las PASO, al lado de Kicillof, de Massa, de Sergio Uñac y de Gerardo Zamora. “Ha sido jefe de Gabinete, fue ministro y gobernador de una provincia”, enumeró, con el propósito de destacar su carrera. Vale recordar que Mayans se reporta directamente al departamento de San José 1111.

Otro punto de conexión. El ex mandatario santiagueño estuvo este viernes en Tucumán. Invitado por Manzur, almorzó en su casa junto a su "pariente" Emilio Neder y el consultor Sergio Berensztein, también amigo suyo. Precisamente, analizaron el desgaste nacional de Milei con una metáfora referida a la "bicicleta" económica que los argentinos hacen mes a mes para subsistir. De Tucumán, vale aclarar, nada se habló.
En conclusión, el peronismo de las provincias comenzó a moverse. Y los perdigones se esparcieron a partir de la imagen disparada junto a CFK. “Cristina siempre saca de la galera a Manzur cuando quiere enviar un mensaje, aunque después lo ca…”, reflexionó un veterano conocedor de los entuertos electorales del justicialismo.
Mientras tanto, el senador alista también una reunión con Kicillof para las próximas semanas. Ya hubo contactos también con el jaldismo, vía la relación entre Gabriel Katopodis y Marcelo Caponio. Y el kicillofismo también se interiorizó por el vicegobernador Miguel Acevedo. El presidente de la Cámara viajó en silencio hace un par de semanas a Buenos Aires para reunirse con Carlos "Carli" Bianco, el ministro de Gobierno bonaerense. Estuvo junto al legislador Christian Rodríguez.
Tanto Jaldo como Acevedo responden a todos que lo nacional se resolverá después del 9 de mayo. Por ahora, enfrían esos contactos para provincializar la elección.
Una gran contradicción
Si efectivamente hay alguna aspiración nacional de Manzur, la primera condición -y excluyente- para su posicionamiento es una victoria del peronismo en Tucumán. Y entonces aparece una contradicción. Porque ni el más entusiasta de los manzuristas podría pronosticar un triunfo suyo en los comicios del 9 de mayo.
En minoría y sin estructura estatal ni recursos, imaginar un resultado favorable frente a Jaldo es pura utopía. A lo sumo, hay quienes entienden que el oficialismo podría llegar a perder la elección, pero en manos de La Libertad Avanza si es que se mantiene el quiebre en el peronismo. Tampoco ese virtual escenario serviría a Manzur, porque ningún perdedor -menos habiendo salido tercero o cuarto- sería aceptado en una ronda de discusión nacional.
Frente a este primer gran escollo, en el manzurismo se ilusionan con un fallo de la Corte Suprema de la Nación que saque a Jaldo de la carrera electoral. El salvavidas al que se aferran es la decisión del máximo tribunal de asumir la competencia para resolver un planteo contra la eventual reelección del formoseño Gildo Insfrán. En el antijaldismo corren la versión de que el pronunciamiento de la Corte permitiría trazar una analogía con el caso de Tucumán, e invalidar entonces a Jaldo mediante una acción declarativa.

Al margen de esas puras especulaciones, hay una cuestión procesal que no se puede obviar. Por ejemplo, que al tomar la causa, los jueces de la CSJN le concedieron 60 días hábiles a la provincia de Formosa para que presente su contestación antes de emitir un fallo definitivo. Ese plazo finaliza en la última quincena de noviembre y nada indica que Insfrán vaya a apurarse para responder.
Frente a esto, en la Casa de Gobierno transmiten tranquilidad y seguridad. En el entorno del mandatario aseguran que cuentan con información respecto de que no habría inconvenientes constitucionales para que pueda ir en busca de su segundo mandato. En Buenos Aires, donde finalmente esta decisión se resolverá, también se habla de la cuestión, aunque trazan una diferencia entre las situaciones de Insfrán y de Jaldo.
Aún más, el tema ocupó algunos minutos de conversación en una de las mesas de la cena de Poder Ciudadano. Al evento en el Sheraton de Retiro asistieron diplomáticos, políticos de todos los partidos, funcionarios nacionales y operadores judiciales. “La Corte no quiere saber nada con el caso de Tucumán”, lanzó uno de los comensales que recorre semanalmente el edificio de Talcahuano al 500.
El peronismo y sus cuestiones por resolver
Aunque este tema opaque otras discusiones en la política tucumana, el oficialismo tiene otras cuestiones por resolver. Ese fue el propósito de la reunión que mantuvieron Jaldo, el vicegobernador Acevedo y el presidente subrogante de la Cámara, Sergio Mansilla.
La foto de la intendenta Rossana Chahla con el diputado Carlos Cisneros, y el apoyo del bancario a su reelección, pero no aún a la del tranqueño, fue parte de la charla. También, la insistencia del gobernador por cerrar las puertas a cualquier acuerdo con Manzur, y el pedido de unidad y confianza entre los popes del peronismo.

Este último planteo cobra relevancia porque durante la semana se habían escuchado quejas en la sede municipal de 9 de Julio y Lavalle. Ocurre que el martes 29, en el aniversario de San Miguel de Tucumán, ninguno de los presentes en esa reunión acompañó a la jefa municipal en los actos institucionales. Se trataría de una anécdota menor en cualquier otra circunstancia, pero no en esta convivencia en la que todos dudan del que está al lado. Chahla "respondió" con una cena el jueves, en la que conversó junto a Acevedo con el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas.
La pregunta inicial, al menos por ahora, seguirá abierta: ¿la foto con Cristina fue un mensaje para Jaldo o el primer intento para explorar una jugada nacional?.