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ANÁLISIS

¿Y los outsiders?

En su nueva columna de opinión, el analista político Carlos Fara examina las posibilidades de que surjan figuras ajenas a la política tradicional de cara a las elecciones presidenciales de 2027. Entre las dificultades de los outsiders para ganar protagonismo, las tensiones dentro del oficialismo y las divisiones del peronismo, analiza por qué la polarización sigue dominando el escenario político y qué condiciones podrían abrir espacio a una tercera alternativa.

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Carlos FaraTendencia de noticias
18 oct, 2026 08:43 a. m. Actualizado: 18 oct, 2026 08:43 a. m. AR
¿Y los outsiders?

Imagen realizada con IA.-

Los líos internos del pero-kirchnerismo y la ausencia -por ahora- de una tercera opción moderada, de centro, hace que todo el tiempo vuelva sobre la mesa una pregunta: ¿hay espacio para un outsider? Cuando hablamos de este tipo de perfil nos referimos a alguien que no viene del sistema político. Es diferente a alguien que ya está, aunque no tenga mucha visibilidad (como Lacunza). Esta última categoría sería un “tapado”. Ahí la mirada va sobre gobernadores actuales (Llaryora, Pullaro), exgobernadores (Uñac, Zamora), legisladores destacados (Pichetto), entre otros.


¿Por qué los outsiders no despuntan? Aquí se deben computar factores exógenos y endógenos a los personajes. El primer gran elemento es el timing: la sociedad está con otras cosas en la cabeza como para ocuparse de prestarle atención a eventuales candidatos presidenciales para dentro de 12 meses. La segunda causa es el fenómeno Milei. Es difícil que todo el tiempo aparezca alguien novedoso y disruptivo como el presidente ya que agotó la novedad, y ninguno de los outsiders tiene atributos para llamar la atención rápidamente. Pero la experiencia con el león libertario -que ya lleva 34 meses en el cargo- deja otra lección. Sus errores políticos y sus déficits de gestión están llevando a una parte importante del electorado a pensar que es mejor alguien con experiencia política, que sin ella. Ergo, eso hace que la demanda se esté corriendo hacia alguien nuevo, fresco, pero no improvisado. Más allá de todo eso, recordemos que el 70 % votó en primera vuelta a candidatos del sistema, y que una minoría se jugó por el gran outsider. Después, el balotaje siempre es otra historia.


Hasta aquí los factores exógenos. Gebel, el primero en amagar, tuvo un flojo desempeño en su debut y sus sponsors originales están más cerca de tirar la toalla. Brito es banquero -poco simpático en la Argentina- no tiene carisma y su gestión en River no le luce como sí lo ayudó a Mauricio Macri desde Boca. Por último, Haddad es sin duda el más politizado y hábil de los tres. Veremos. ¿Esto los descarta? De ninguna manera. En la era de las redes todo va a una velocidad exponencial. Por lo tanto, efectos de corto plazo puedan ser una vuelta de campana y dejar a todo el mundo mudo. Está sucediendo cada vez con más frecuencia a nivel global, y si no pregúntenle a los canadienses que en 45 días entronaron a su actual primer ministro (gracias a Trump).


Hablando de tapados, esta semana hizo su aparición en escena el ex gobernador de San Juan, Sergio Uñac. Ya que no es un carismático clásico -atributo no imprescindible en el siglo XXI- un lanzamiento necesita sorprender de alguna forma. Con un relato remanido, sin mostrar pasión, una escenografía curiosa y concluyendo el spot de espaldas al espectador, tuvo un arranque poco feliz. Eso, frente al hándicap de Kicillof y Massa, no augura mucha expectativa.


Con todos estos datos sobre la mesa es que la mayoría del mundillo político, empresarial, periodístico y consultor tienden a pensar que la polarización entre violetas y celeste-blancos es inevitable. Suena lógico, pero no hay que dar por cerrada la grilla, ya que cuando hay demanda, puede aparecer la oferta en cualquier momento. Sin embargo, vamos a agregar un par de factores más en contra de outsiders y tapados. Tanto en 2015 como 2023, apareció un tercero que desconfiguró el mapa: Massa y Milei respectivamente. Ambos compartieron dos características: 1) ya existían en la legislativa previa (2013 y 2021), es decir, no aparecieron de la noche a la mañana, y 2) tenían una enorme audacia y voluntad de poder. Mirando a 2027 no existe ese tipo de personajes.


Esos elementos le alegran la vida al Javo, ya que le siguen confirmando la estrategia de polarización contra los kukas (aunque no está exento de “el tiro por la culata” como le pasó a Macri). Pese a que no repunta su aprobación en la opinión pública y no se da vuelta el humor social, esta semana recogió varias buenas noticias: 1) está cerca de cumplir con la pauta del superávit fiscal que le pide el Fondo; 2) el Central volvió a acumular dólares (en la primera mitad de octubre ya duplicó a todo septiembre); 3) la inflación oscila, pero no complica; 4) el 60 % del rollover de vencimientos de deuda optó por plazos que superan el 10 de diciembre de 2027; 5) jugó hábil en Diputados para desactivar la movida opositora con el famoso DNU 70; y 6) los inadaptados de siempre (¿más infiltrados?) arruinaron la marcha al Congreso, sirviéndole en bandeja el discurso sobre “los violentos”. Claro, la capacidad instalada industrial está en su piso histórico y el riesgo país se va de las manos.


Encima la “inflación” de la bazuca para enfrentar corridas y las desmentidas respecto a si se va Toto, no ayudaron. Parece increíble que el viajero Javier Gerardo -fan de las ecuaciones para todo- crea que las dudas se combaten con declaraciones grandilocuentes que la audiencia no compra.


Otra a favor del gobierno es el fallido grupo de concertación LLA – PRO. Entre que el oficialismo no quiere que avance, por un lado, y los conflictos internos entre los amarillos, por el otro, la mesa no está servida. Jorge Macri, en franca recuperación en el electorado, se permite desconfiar de las maniobras de su primo y quiere hacer su propio acuerdo con los violetas. Ritondo les teme a las argucias del presidente de su partido, y De Andreis está para contar su propia versión de los hechos (porque Mauricio tampoco confía en Cristian). Mientras, el Colo y los primos Menem toman café, hablan del clima y de fútbol.


Grabois le hace un guiño a Kicillof y algún extraviado instala que puede existir la fórmula Ma-ma (Massa – Máximo, endogamia bonaerense, fantástica para desmovilizar al interior). Por eso, las diferentes tribus peronistas festejan el Día de la Lealtad por separado. Decía el personaje central -un bígamo- de la obra de Arthur Miller, “El Descenso del Monte Morgan”, que él era fiel. Fiel a sí mismo.

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