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COLUMNA DE OPINIÓN

Fue la mano de Dios

Desde este domingo, Tendencia de Noticias incorporará la columna semanal del consultor político Carlos Fara, con un análisis preciso y sin concesiones sobre la coyuntura nacional. En esta primera entrega, el foco está puesto en el impacto político del caso YPF, el desgaste en la comunicación del Gobierno y la caída en los indicadores de confianza, en un contexto de creciente tensión social y económica.

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Carlos FaraTendencia de noticias
29 mar, 2026 01:20 p. m. Actualizado: 29 mar, 2026 01:20 p. m. AR
Fue la mano de Dios

Una vez más, cuando la pelota estaba por entrar al arco, apareció Super Trump (que no es un grupo musical) y despejó la situación. No cualquiera tiene el teléfono de Dios, éste lo atiende y satisface la demanda del que llama. Pero como Dios es argentino, a veces sucede. “Es Argentina, no lo entenderías”. “Pero Fara, ¡no fue Trump, fue la justicia!”. ¿En serio? Qué maravillosa casualidad.


¿Alcanzará la buena nueva sobre YPF para cambiar el clima enrarecido que existe en la sociedad? Difícil. Una cosa es un alivio -me condonaron una deuda- y otra cosa es un ganancia neta -me gané la lotería. En la primera “el barba” me salvó, pero sigo igual que antes. En la segunda la alegría es contante y sonante. Como ya lo desarrollamos en ediciones anteriores de esta columna, dar vuelta un sentimiento negativo es mucho difícil, sobre todo a medida que va pasando el tiempo. No es lo mismo la primera crisis de pareja que la quinta: los ánimos procesan de otra manera.


Como era de esperar -y lo avizoramos la semana pasada- el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Di Tella detectó una retracción, sumando 4 meses seguidos. En este caso fue más profunda que los registros anteriores, ubicándose a esta altura ligeramente por debajo del mismo hito que el gobierno de Macri -es decir, el marzo posterior a la legislativa de medio término. Varios se animaron a decir que, pese a todo, Milei ahora estaba por encima de otros gobiernos anteriores 2.30). Es verdad, comparado con el desastroso Alberto y con Cristina de marzo de 2010. Pero por debajo del 2,70 que tenía Néstor Kirchner a comienzos de 2006 (hay que leer la serie histórica entera, no solo la parte que nos gusta).


Más allá de eso, hay dos datos para prestarle atención. El primero es que, de los 5 componentes del índice, el descenso más pronunciado fue en el ítem “evaluación general del gobierno”, el cual marcó por debajo de los 2 puntos -dentro del rango de 5 puntos- y que en términos porcentuales implica un retroceso del 9 %. El aspecto peor evaluado continúa siendo “preocupación por el interés general” (cae 6 %), que debe ser leído como falta de sensibilidad. El segundo dato es que en el segmento de 18 a 29 años el índice cayó un 25 %, no siendo ya el estrato etario que más apoya a la administración libertaria.


Vale recordar dos detalles más: 1) Macri, después de ese marzo de 2018, nunca más volvió a alcanzar el registro de 2.32, y la crisis posterior lo hundió hasta el final; y 2) si bien éste índice no va de la mano automáticamente con el de satisfacción del consumidor, llevan dos meses de descenso conjunto.


Por eso muchos se preguntan si el gobierno -algo consciente de que la economía de calle no está en su mejor momento- está haciendo un golpe de timón. Por lo pronto decidió bajar los encajes bancarios para aligerar un poco el apretón monetario, ya que la inflación no da señales de volver a bajar (marzo está cerrando complicado por el conflicto con Irán), y el Banco Nación anunciará un programa de créditos para pymes con tasas al 25 % (por debajo de la inflación esperada en doce meses). No es la panacea, pero algo es algo, aunque al Javo le preocupa que Bausili siga acumulando reservas por el eventual efecto inflacionario (“ojo con cómo los compras”). ¿Lo estarán escuchando a Talvi?.


A Toto no lo ayuda Adorni. Desde el “deslomegate” pasaron 3 semanas en donde el gobierno está contra las cuerdas. Perdió la iniciativa política -es muy difícil lograrla entre el recrudecimiento de pruebas del “Libragate” y el cacheteo agravado al jefe de gabinete- y recién post fin de semana XL mandó al Congreso algunos proyectos de ley, que tampoco tienen mucho sex appeal para la calle, más allá de la relevancia de los temas. Además, luce empantanado con la ley de glaciares. Recordemos que siempre necesitará de la buena voluntad de los gobernadores dialoguistas para terminar de coronar leyes reformistas. Nadie quiere hacer leña del árbol caído, pero todos miran las encuestas en sus respectivos distritos. Por suerte para el oficialismo, la puerta del cementerio está lejísimos… pero se sabe de memoria cómo se llega hasta ahí.


Dediquémosle un párrafo al deslomado Adorni. Su puesta en escena para aclarar terminó oscureciendo. En este mundillo todo el mundo se pregunta, “entonces, ¿para qué hizo la conferencia de prensa?”. Como marcamos en reiteradas oportunidades, este gobierno atiende comunicacionalmente las crisis de manera horrible, lo cual muestra una vez más que son muy diferentes la campaña y la gestión. Por eso tampoco sirven las batallas culturales como el nuevo video por el 24 de marzo.


Pero eso es un detalle. Lo más relevante políticamente es si el jefe de gabinete se va o no. Una crisis tiene diversas fases. La primera es el shock inicial en donde reina el desconcierto y la improvisación. Estamos en una segunda fase, en donde la situación se ha agravado, pero el gobierno ha desistido resistir para que no le tuerzan el brazo, entre otras cosas, porque ya ha sacado cuentas de lo peor que le podría pasar. La tercera parte puede ser la desencadenante, en donde se decide pagar el costo pese a todo, o se estabiliza la situación sin que ocurran mayores novedades en el corto plazo (léase judiciales). El problema pasa a ser otro: ¿para qué les sirve Adorni? ¿su cuestionada ética no es un lastre para su competitividad como candidato en la CABA? Porque el experiodista no tiene un capital político propio como, por ejemplo, Patricia o Santilli. ¿Se quedaron sin prospecto para colonizar la capital? ¿A Pilar Ramírez le da? Por suerte, falta mucho.


No problem: el campo sigue dando las buenas noticias. Es el principal responsable de que el EMAE de enero haya dado positivo, y se espera un 2026 con boom de exportaciones agropecuarias. Mientras no se recuperen la construcción, la industria y el comercio, seguiremos confirmando la famosa frase final de uno de los protagonistas de la recordada “Plata Dulce”: “Con una buena cosecha nos salvamos todos… (porque) Dios es argentino”.


*El autor de esta coluna es Presidente de Fara Veggetti desde 1991. Lleva 37 años dedicados a la consultoría política. Se especializa en Opinión Pública, Campañas Electorales y Comunicación de Gobierno. Ha recibido varios premios: entre ellos, el Premio Aristóteles a la Excelencia 2010 en el Dream Team del año, que se compone por los diez mejores consultores a nivel mundial en materia de campañas políticas. Ha participado en más de 200 campañas electorales en Argentina y Latinoamérica. Es ex presidente de la Asociación Latinoamericana de Consultores Políticos (ALaCoP), y fue el primer presidente de la Asociación Argentina de Consultores Políticos (AsACoP). Es presidente de la International Association of Political Consultants (IAPC) 2024-2025. Autor del primer libro en español dedicado íntegramente a la profesión, “¿Cómo ser un consultor político?”, que recibió el Premio de ALaCoP al Mejor Libro 2018.

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