
Obtenido en El Trece
El juicio que investiga el fallecimiento de Diego Armando Maradona vivió uno de sus momentos más dramáticos en los Tribunales de San Isidro. Durante la ampliación de su declaración indagatoria, el médico Leopoldo Luque utilizó una serie de diapositivas para respaldar sus argumentos técnicos ante los magistrados. Sin embargo, en un descuido que fue calificado como una grave falta de decoro, el imputado proyectó imágenes de la autopsia del astro mientras Gianinna Maradona se encontraba sentada a solo dos metros de distancia, en el sector reservado para los familiares de las víctimas.
La reacción de la hija menor del Diez fue inmediata y cargada de angustia. Tras ponerse de pie para increpar al profesional por la crudeza del material expuesto, la joven abandonó el recinto envuelta en una crisis de llanto y terminó sufriendo una descompensación física en los pasillos del juzgado. Según trascendió, era la primera vez que la familia se enfrentaba cara a cara con el registro visual del procedimiento forense, un impacto emocional que obligó a detener el curso de la jornada ante la imposibilidad de continuar con el debate en condiciones normales.
En medio del caos generado, se produjo un episodio que muchos de los presentes calificaron como insólito e inoportuno. Al conocerse el estado de salud de la joven, Hugo Dispagna, otro de los médicos procesados en la causa, se ofreció a asistirla profesionalmente. El planteo fue rechazado de plano por el entorno de la familia y el propio tribunal, dado que resultaba contradictorio que uno de los acusados por la muerte de su padre intentara brindar atención médica a la hija del fallecido en ese contexto de extrema sensibilidad y hostilidad.
Finalmente, el presidente del tribunal decidió la suspensión de la jornada, postergando tanto la exposición de Luque como la declaración prevista del psicólogo Carlos Díaz. El magistrado reconoció que, si bien la proyección pudo no haber sido intencional, la situación representó un golpe innecesario al duelo de los deudos. La próxima audiencia se retomará bajo un clima de vigilancia reforzada sobre el material probatorio, buscando evitar nuevos episodios de morbo institucional que afecten la integridad de los involucrados en el proceso.