
La presencia de Claudia Villafañe generó una fuerte repercusión en los tribunales de San Isidro, donde se desarrolla el juicio por la muerte de Diego Maradona. Por primera vez desde el inicio del debate, la madre de Dalma y Gianinna decidió ocupar una silla en el interior de la sala, sentada junto al abogado Fernando Burlando y su hija Gianinna. Con un semblante serio y visiblemente concentrada, siguió de cerca una jornada marcada por testimonios técnicos que reconstruyeron las crisis de salud más profundas que atravesó el capitán de la selección argentina a lo largo de su vida.
El testigo central de la fecha fue el doctor Mario Alejandro Schiter, un médico especialista en terapia intensiva que trató a Maradona desde finales de la década del 90. Schiter fue el encargado de recordar el crítico episodio ocurrido en el año 2000 en Punta del Este, cuando el ídolo sufrió un colapso cardíaco que derivó en su traslado a Cuba para una rehabilitación de largo aliento. Su declaración resultó fundamental para comprender el historial del paciente y el tipo de cuidados que requería para estabilizar sus cuadros de excitación psicomotriz y crisis hipertensivas.
Durante su alocución, el especialista reveló que fue consultado a principios de noviembre de 2020 en la Clínica Olivos para dar una segunda opinión profesional. Schiter detalló que el uso de ciertas drogas para controlar la agitación del paciente, como el propofol, requería de un consentimiento informado debido a riesgos colaterales como el descenso de la frecuencia cardíaca. El médico destacó que, en ese momento de consenso con la familia y el equipo tratante, existía una delgada línea entre los beneficios de la medicación y las posibles complicaciones que debían ser monitoreadas de forma rigurosa.
Hacia el final de su intervención, el testigo arrojó un dato que complica la estrategia de las defensas al afirmar que su propuesta para el postoperatorio fue rechazada. Según explicó, él recomendó un centro de rehabilitación de tercer nivel, un dispositivo intermedio con estructura sanatorial y enfermería permanente, en lugar de una internación domiciliaria. Esta sugerencia, que buscaba un entorno controlado pero menos invasivo que un hospital, no fue aceptada, derivando en el traslado a la vivienda de Tigre. Se espera que en las próximas horas presten declaración los imputados Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov para responder a estos nuevos interrogantes.