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Foto: Autor: DANIEL VIDES/NA
Ante una multitud que llegó hasta Luján después de caminar durante horas bajo la lluvia y el descenso de la temperatura, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, pronunció este domingo un fuerte mensaje de unidad y pidió a los argentinos terminar con la intolerancia, la indiferencia frente al sufrimiento ajeno y el odio que atraviesa parte de las relaciones sociales.
La homilía tuvo como escenario la misa central de la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján y estuvo atravesada por el lema elegido para esta edición: “Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos”. Desde allí, García Cuerva llamó a “estar más unidos que nunca” y planteó la necesidad de reconstruir los vínculos en una sociedad marcada por las diferencias y las dificultades económicas y sociales.
“Si la Virgen de Luján nos abraza, es imposible mirar al otro con desprecio”, afirmó el arzobispo, quien convocó a los peregrinos a convertirse en “artesanos de la fraternidad” y trasladar ese abrazo hacia quienes atraviesan las situaciones más difíciles. Mencionó especialmente a los abuelos, las personas con discapacidad, quienes no tienen trabajo, aquellos que duermen en la calle y los adolescentes afectados por las drogas.
El mensaje también estuvo dirigido a la convivencia entre quienes mantienen posiciones diferentes. García Cuerva pidió aprender a abrazar al que piensa distinto y recordó que, más allá de las diferencias, todos son hermanos e hijos de un mismo padre. En ese sentido, pidió a la Virgen de Luján que ayude a los argentinos a perdonar, respetar y dialogar, y reclamó abandonar la descalificación como forma de relacionarse.
Sus palabras profundizaron el diagnóstico que había realizado el sábado durante una misa celebrada en la Catedral Metropolitana, cuando se refirió a la situación política, económica y social del país y describió el escenario que, según su mirada, encontrará el papa León XIV durante su visita a la Argentina. “Se va a encontrar con una Argentina herida, una Argentina dividida, con esa famosa grieta”, sostuvo García Cuerva, quien advirtió que la descalificación y la intolerancia “están a la orden del día”. También puso el foco sobre quienes llevan años atravesando situaciones de pobreza y dificultades para sostener sus condiciones de vida.
En ese contexto recordó una frase que escuchaba de su abuelo cuando era niño: “‘Cuando vos crezcas, seguramente la Argentina va a salir adelante’. Yo ya crecí y la Argentina sigue en esa situación”. La reflexión quedó incorporada a un mensaje que buscó trascender la coyuntura política y poner el acento en la necesidad de recuperar el diálogo y la fraternidad.
Las palabras del arzobispo encontraron como escenario una de las mayores expresiones populares de la Iglesia Católica en el país. Desde la noche del viernes y durante todo el sábado, cientos de miles de personas recorrieron el camino hacia la Basílica de Nuestra Señora de Luján, pese a las lluvias registradas al comienzo de la peregrinación y al descenso de la temperatura.
Según estimaciones preliminares de los organizadores, la convocatoria habría superado los dos millones de peregrinos, una cifra que podría ubicar a esta 52ª edición entre las más multitudinarias de su historia. Para acompañar el recorrido se desplegaron alrededor de 6.000 voluntarios y unos 60 puestos sanitarios, además de un operativo coordinado entre autoridades nacionales, provinciales y municipales.
Después de kilómetros de caminata, el mensaje que recibió a los peregrinos en Luján estuvo concentrado en una idea que García Cuerva repitió desde diferentes ángulos: frente a una Argentina que observa herida y dividida, la respuesta no puede ser profundizar las diferencias, sino volver a reconocerse en el otro.