
Cada 4 de agosto la Iglesia Católica conmemora a San Juan María Vianney, mundialmente conocido como el Santo Cura de Ars, fecha que fue elegida institucionalmente para celebrar el Día del Párroco en honor a su incansable dedicación y entrega. En este contexto tan especial para la comunidad religiosa, el Obispo José Antonio Díaz aprovechó la oportunidad para enviar un cálido mensaje de agradecimiento dirigido a todos los sacerdotes de la diócesis y del mundo entero por su fundamental tarea diaria.

Al reflexionar sobre la importancia del ejercicio pastoral, el prelado destacó el enorme valor que tienen los religiosos para la salvación espiritual de las personas. Según sus palabras, los curas no solamente cumplen el rol de absolver los pecados o alimentar a los creyentes a través del sacramento de la Eucaristía, sino que también renuevan el espíritu de los ciudadanos mediante sus sabios consejos y su inquebrantable presencia en medio de las adversidades que le toca atravesar a cada familia.
En esa misma línea, José Antonio Díaz subrayó que el sacerdote asume una misión dinámica y vital ya que camina por delante de su comunidad para guiar, se ubica en el medio para acompañar y también va desde atrás alentando a los creyentes en los momentos más difíciles. Frente a estos enormes desafíos cotidianos, la autoridad eclesiástica pidió a la sociedad que rece especialmente por ellos en su día para que puedan sostener su sagrada labor con absoluta fidelidad, encomendando finalmente esta gran misión a la protección de la Santísima Virgen.