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Foto: TDN
La conmoción en barrio El Salvador no cesa desde el lunes a la mañana, cuando a plena luz del día, Matías Jiménez, de 25 años, fue asesinado frente a su propia casa por su vecino. Al dolor de los habitantes de calle Entre Ríos al 2.600, este viernes se sumó la sorpresa: el acusado pidió abandonar el calabozo y pasar a un hospital de salud mental.
“No entiendo, ¿porque él se quiso ahorcar puede matar a cualquiera? No puede quedar así, porque no Matías no fue un perro, ese asesino dejó sin padre a mi hija”, reclama Luana García, pareja de Jiménez. La mujer estuvo presente en la audiencia celebrada el viernes en la que la defensa de Oscar Corbalán anunció que el imputado estaba con problemas emocionales y pidió que, por tener antecedentes de intento de suicidio, debía ser alojado en el Hospital Obarrio.
La jueza Valeria Mibelli no hizo lugar al pedido, que se fundaba en informes psicológicos presentados por la propia defensa. En cambio, sí ordenó que el imputado sea trasladado al Obarrio pero sólo para su evaluación psiquiátrica. Al mediodía, la magistrada dio plazo de dos horas para que los profesionales analicen el estado de salud mental de Corbalán pero ya entrada la noche, el informe no había llegado.

Por treinta mil pesos
Matías tenía 25 años y Corbalán, 23. Eran vecinos, vivían en la misma cuadra, casa de por medio. El lunes por la mañana, el joven mecánico pretendió cobrar $30.000 que el hermano de Oscar le adeudaba por el arreglo de una moto. Por eso comenzó la discusión, explica la familia a Tendencia de Noticias.
Según pudo reconstruir la fiscalía, a la pelea se sumó Oscar, hermano del deudor; Luciano Valenzuela, vecino también, de 21 años y otras personas todavía no identificadas. Ante la cantidad de gente, Matías se refugió en su casa. De acuerdo a la acusación, Corbalán fue a buscar en su domicilio dos cuchillos, salió a la calle y, junto a Valenzuela, fueron tras Matías gritándole que lo iban a matar.
Según el decreto de apertura de la investigación, ante la amenaza, Matías salió de su casa con un fierro en la mano, para defender la vivienda. En ese momento, Valenzuela lo emboscó y le quitó el objeto de la mano, mientras Corbalán le clavó una puñalada en el pecho.
“Mis suegros intentaron impedir que Matías salga de nuevo, pero él salió porque esa gente le había pegado ya y le había roto la moto. Él se escapó de los padres. Cuando el padre sale, Matías ya estaba apuñalado”, detalló Luana, viuda del joven y mamá de su hija de dos años.

Un vecino lo asistió, lo cargó en una camioneta y lo llevó al CAPS. Pero ya no tenía signos vitales. Mientras tanto, en la cuadra en que ocurrió el crimen, casi todos los atacantes se habían dispersado. La Policía logró atrapar a cuatro, pero dos de ellos fueron liberados más tarde.
Corbalán y Valenzuela fueron acusados, 48 horas más tarde, por el homicidio. “Hay dos testigos presenciales, un hombre y una mujer, que describieron el accionar de cada uno, incluso, con sus apodos: “El Porteño” y “El Pelado”. Es un hecho grave, cometido con violencia, se abordó a la víctima en la vía pública y a plena luz del día. Hubo superioridad numérica y mientras uno tenía dos cuchillos el otro le quitó a la víctima el elemento que tenía para defenderse”, explicó la auxiliar María José Agüero, de la fiscalía de Homicidios I. Les dictaron tres meses de prisión preventiva.
"Ideas suicidas"
Sin embargo, dos días más tarde, los acusados volvieron a comparecer ante la jueza Valeria Mibelli, pero esta vez con un pedido: que Corbalán sea alojado en el hospital Obarrio en lugar del penal de Benjamín Paz. Su abogado defensor aseguró que el imputado tiene ideas suicidas y que ya intentó quitarse la vida en el pasado. Incluso, anticipó que no saben si estuvo en condiciones de comprender que lo que hacía era ilegal, anunciando la posibilidad de que la estrategia de la defensa sea pedir que se lo declare inimputable.
“El pedido estuvo basado en dos informes de psiquiatras y psicólogos aportados por ellos mismos. La jueza no hizo lugar al pedido, pero sí dispuso que sea examinado por psiquiatras de ese mismo hospital y médicos del Cuerpo Médico Forense”, explicó el abogado de la familia de Matías, Cristian Clemente. Agregó que la magistrada dio un plazo de dos horas para que los profesionales den cuenta del estado del imputado, aunque el viernes terminó sin ese informe.
Por la falta de respuesta, entre los familiares de Matías creció la preocupación. Los vecinos de la cuadra comenzaron a llegar a su casa, ante la posibilidad de que el sospechoso abandone el calabozo. A 20 metros, en la casa de C
orbalán, todavía viven sus familiares y un equipo de Policías armados los custodian porque temen que la familia del mecánico tome represalias.
El barrio está indignado. El viernes por la tarde comenzaron a aparecer carteles hechos en papel afiche con la foto del mecánico asesinado y la de los sospechosos. “Justicia por Matías”, “que no quede impune”, “que paguen los asesinos”, dicen las pancartas que sostienen los vecinos. Comentan que Corbalán tenía problemas de violencia y antecedentes penales. En efecto, tiene una causa de 2021 por robo agravado en grado de tentativa seguido de lesiones con arma de fuego contra una mujer. El prontuario de Valenzuela es mucho más largo: tiene causas por amenazas, hurto, robo, atentado y resistencia a la autoridad, narcotráfico y abuso de arma de fuego.
Tres de las causas por amenazas figuran como iniciadas por su propio padre. Y los vecinos lo confirman. “Él le pegaba mucho a su padre, hizo que le peguen un tiro y le cortaron la pierna al hombre, quedó en silla de ruedas. El día en que le dieron el alta, él volvió a pelear con el padre, que llamó a la policía. Esa noche, al final, se lo llevaron porque se quiso ahorcar”, explicó Luana, la ciudad de Matías.
“Que cumplan la condena que les toque: a Matías lo mataron por $30.000. Mi hija todo el día lo busca, cree que él esta enfermo y que por eso no viene”, reclama Luana. Pero todo grito es contenido. La casa de Corbalán está custodiada por tres policías y,cada tanto, un patrullero de la comisaría cuarta pasa por la calle. La noche se va cerrando y todavía no hay noticias del Obarrio ni de la Fiscalía, nadie sabe si, en pocas horas, comenzará a transitar el camino de la inimputabilidad.