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El juicio por el homicidio doblemente agravado de la joven Érika Antonella Álvarez, ocurrido el 7 de enero de este año, comenzará el 26 de octubre y finalizará el 15 de diciembre. Felipe "El Militar" Sosa llega acusado por el femicidio y enfrenta una pena de prisión perpetua. Su pareja, Justina Gordillo, y Jorge Díaz, conocido como "Chicho", podrían ser condenados a seis años de prisión por el encubrimiento.
El tribunal estará compuesto por los jueces Maria Valeria Mibelli, Eliana Karina Gómez Moreira y Sebastián Mardiza. La fiscalía encargada de la acusación pública está a cargo de Pedro Gallo y la querella, por el abogado Carlos Garmendia en representación de la familia de la joven. La defensa es ejercida por Marcelo Cosiansi.
Según la hipótesis fiscal el 7 de enero de 2026, alrededor de las 3:37 horas, Érika salió de su casa en Gerónimo Helguera 1.701 de San Miguel de Tucumán, a bordo de un automóvil de Uber y con rumbo a la vivienda de Sosa, en Santo Domingo 1.000, Yerba Buena. La joven arribó aproximadamente a las 3:50. La Fiscalía sostiene que, entre las 3:50 y las 7 aproximadamente, Sosa, la golpeó con gran violencia en la zona cráneo-facial y cervical, provocándole múltiples lesiones que le ocasionaron la muerte por traumatismo cráneo-facial y cervical.
Minutos después del crimen, cuando el cuerpo de Érika estaba todavía en la casa de Sosa, Justina Gordillo llegó al lugar. Permaneció en esa casa de Santo Domingo al 1.000, en Yerba Buena y, de acuerdo a la acusación fiscal, ayudó a Sosa a deshacerse de las evidencias.
El 29 de julio, otro de los imputados por el encubrimiento del crimen complicó la situación de Gordillo al confesar en un juicio abreviado. Nicolás Augusto Navarro admitió que Sosa le pidió que vaya a su casa y, una vez allí, le pidió deshacerse de dos bolsas con pertenencias de una joven que había muerto en su domicilio. Navarro aceptó y se convirtió, de esa manera, en el encubridor de un homicidio. Al reconocerlo, le dictaron una pena de tres años de prisión efectiva.
Su reconocimiento del hecho complicó la situación de Sosa y de Gordillo, acusada también por encubrimiento. Según admitió Navarro, ella estaba en la casa de "El Militar" cuando él llegó. Estuvieron cerca de 20 minutos charlando, la pareja lo invitó a comer panchos pero él no aceptó. El cuerpo de la joven estaba en la casa.
Navarro se retiró con dos bolsas, que descartó en un contenedor. Según su declaración, sabía que eran pertenencias de una joven que había fallecido en la casa, aunque no tenía conocimiento de que era el propio Sosa quien la había matado.