
Foto: Archivo.-
El segundo juicio por el homicidio de Alejandra Benítez comenzó este lunes con polémica. La defensa y la querella se trenzaron en un planteo álgido sobre si podía participar del debate uno de los abogados: Alejandro López Isla. El letrado conoce la causa a fondo: cuando ocurrió el crimen, trabajaba en el Ministerio Público Fiscal (MPF), en la unidad que investigó el hecho y participó activamente de la pesquisa y en el primer juicio que se hizo por el homicidio. Luego, renunció a su cargo para dedicarse al ejercicio privado de la profesión.
López Isla se sentó este lunes por la mañana en el sitio destinado a los representantes de la familia de la joven trans asesinada el 5 de noviembre de 2020, como abogado de la acción civil, es decir, quien procurará una reparación económica para la familia Benítez. Representa a la hermana de la víctima, Verónica Benítez, en el proceso junto a Carlos Garmendia, por la acción penal.

La defensa del imputado Ricardo “Ricky” Puenzo se opuso a la participación de López Isla en el debate, pero no por su pasado como investigador. Cergio Morfil asegura que su colega no puede representar a Elba Rocha, la madre de la víctima, porque murió en enero de este año.
López Isla respondió que no estaba representando a la mujer sino a su hija, hermana de la víctima. “Esta reparación económica en realidad es para María Elba Rocha, no obstante, yo estoy representando a Verónica como heredera y esto ya ha sido zanjado en audiencia realizada previamente”, argumentó. Citó el fallo que habilitó a la mujer a reclamar la reparación por el crimen de su hermana y remarcó que, en su momento, no fue cuestionado por la defensa.

Morfil argumentó que, si bien los plazos para oponerse habían vencido, la garantía constitucional de presunción de inocencia y su derecho a la defensa debía prevalecer sobre esos límites temporales. Por eso, presentó un incidente de exclusión, que será resuelto el martes.
Acribillada en plena calle
El crimen de “La Power”, como le llamaban sus amigas, ocurrió en la puerta de su casa, en un edificio de departamentos de Junín y Roca. Allí, Benítez conversaba con su amigo Diego Mercado cuando Puenzo apareció en escena y comenzaron a discutir. Acto seguido, Alejandra cayó muerta de seis balazos y Mercado, con cuatro sobrevivió para contar lo ocurrido.
En el mismo sitio en que ocurrió el hecho, alcanzó a balbucear algunas palabras ante los policías que llegaron al lugar: “trans”, “discusión”, “disparos”, “ropa roja”, “moto chica”, “se fue por Roca”. Más tarde, en el hospital, estando ya lúcido, declaró ante el fiscal Carlos Sale con toda precisión quién había sido el autor del ataque: Ricky Puenzo. Luego, tras ser dado de alta, ratificó su declaración en Tribunales.
Sin embargo, llegado el momento del juicio, Mercado cambió su discurso. Ratificó todo lo que había dicho, salvo un detalle: dijo que no “vio” a Puenzo disparar porque justo había dado vuelta la cabeza. Así, gracias a Mercado, Puenzo fue declarado inocente por el beneficio de la duda.
Un año más tarde, la Corte anuló la absolución y ordenó que se realice un nuevo juicio. El día del inicio del segundo debate, Puenzo no se presentó. Permaneció prófugo los siguientes cuatro años hasta que fue atrapado en junio de este año, en Mar del Tuyú.
La gran incógnita de este juicio es cuál de las versiones sostendrá Mercado esta vez: si la del principio, cuando reconoció a Puenzo o la del juicio, cuando cambió el relato y dijo que no vio los disparos.
Tres testigos policías
Durante la primera jornada, declararon los dos agentes que llegaron primero al lugar del crimen: los cabos Florencia Inés Bravo y Facundo Aguilar. Explicaron que se desempeñaban como ciclo policías y ratificaron lo que Mercado les dijo estando malherido y semiconsciente y explicaron que tuvieron que invadir la escena del crimen para salvar su vida, cosa que lograron hacer.
Más tarde, prestó declaración Luis Alexander Carrión, oficial auxiliar, que prestaba servicios en la División Homicidios de la Policía. En su testimonio, aportó detalles de los elementos balísticos que se secuestraron en la casa de Puenzo y en la de su madre: una pistolera, una carabina, un arma 9mm y municiones.
Además, en los allanamientos se secuestró un auto Ford Ka de características iguales a las descriptas por la testigo Mía Saracho, que estuvo con él antes del crimen en el vehículo y vio un arma. También se encontró una moto que coincide con las características descritas por el sobreviviente Mercado.