
El Poder Ejecutivo de Uruguay decidió mantenerse al margen del conflicto internacional y rechazó la posibilidad de oficiar como intermediario. La postura oficial fue comunicada por el ministro de Relaciones Exteriores Mario Lubetkin durante un evento llevado a cabo en la ciudad de Montevideo frente a diferentes aspirantes de las Naciones Unidas donde el funcionario remarcó que el contexto actual exige evitar los choques internos para enfocarse netamente en la construcción.
Esta delicada situación diplomática escaló con fuerza luego de que Javier Milei arremetiera nuevamente contra Luiz Inácio Lula da Silva tratándolo de ladrón en reiteradas oportunidades durante una reciente entrevista. Las agresiones verbales motivaron una rápida reacción del Palacio de Planalto que ordenó el llamado a consultas de su embajador Julio Bitelli quien hasta el momento no regresó a Buenos Aires para retomar su agenda laboral habitual.
Del lado local el diplomático Pablo Quirno intentó restarle gravedad al asunto para no poner en riesgo el vínculo con el socio comercial sudamericano aunque las tensiones no lograron disiparse durante el fin de semana. Ante este complejo escenario la gestión encabezada por el presidente Yamandú Orsi aclaró que monitorea el panorama de cerca pero entiende que se trata exclusivamente de un cruce bilateral donde no corresponde ninguna facilitación externa.
Al evaluar los daños colaterales de la pelea el canciller de la nación vecina advirtió que cualquier foco de hostilidad representa un duro obstáculo para los intereses del Mercosur. En ese sentido pidió aplicar una lógica de Estado para calmar las aguas ya que la alianza atraviesa una etapa fundamental en sus tratativas de libre comercio con la Unión Europea, los países del EFTA y diversos mercados del continente asiático.