
Las autoridades lograron desarticular una estructura delictiva que operaba en Argentina con el objetivo de enviar mercenarios latinoamericanos a las filas militares de Ucrania en su conflicto bélico contra la Federación de Rusia. La investigación comenzó en el mes de marzo cuando los controles de preembarque en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza detectaron severas incongruencias en las entrevistas realizadas a cuatro hombres que pretendían viajar hacia Europa del Este argumentando que habían sido contratados por una firma constructora para realizar refacciones edilicias en zonas devastadas.
Al ser interrogados por separado el relato prefabricado se desmoronó por completo ya que los viajeros carecían de pasajes de regreso y no sabían con precisión quién los recibiría en su destino final. Las averiguaciones posteriores desnudaron una agresiva metodología de captación orientada a civiles y exmiembros de fuerzas de seguridad como la Policía Bonaerense a quienes se les ofrecían salarios de tres mil dólares mensuales mediante atractivas publicaciones en redes sociales junto con contratos redactados íntegramente en idioma ucraniano que ocultaban las verdaderas cláusulas de combate.

Gracias al avance de las pesquisas encubiertas e intervenciones telefónicas se llevó a cabo un allanamiento en la localidad de Tigre donde se efectivizó la detención de Griselda Inés Ortiz, una mujer señalada como la principal administradora local de la red, mientras que su pareja y coorganizador de las maniobras, identificado como Jorge Agote, logró evadir el operativo huyendo hacia Brasil. Durante el procedimiento en el norte del conurbano se logró el secuestro de uniformes de camuflaje, dispositivos electrónicos y se procedió a inmovilizar una billetera virtual utilizada para canalizar los fondos internacionales mediante criptoactivos.

Este entramado criminal posee dimensiones continentales con patrones idénticos detectados en países como Colombia, Perú y Bolivia, lo que motivó la emisión de alertas policiales a nivel global para advertir sobre esta nueva modalidad de trata de personas. El esquema delictivo consiste en que una vez que las víctimas pisan el territorio de Europa sufren la confiscación de sus pasaportes y se les imponen deudas ficticias en concepto de gastos operativos obligándolos a marchar hacia la primera línea de batalla bajo constantes amenazas de muerte e intimidaciones para evitar cualquier intento de deserción.