
La investigación por el femicidio de Natalia Cruz avanza entre incertidumbres y cuestionamientos en Campo Quijano. El principal sospechoso, Orlando Serapio, continúa prófugo y las autoridades analizan con mayor firmeza la posibilidad de que haya contado con ayuda externa para concretar su escape tras el asesinato ocurrido en el barrio Luz y Fuerza.
La última pista concreta fue una llamada telefónica que el acusado realizó a su madre la misma noche del crimen. Desde entonces, el único rastro físico hallado fue su camioneta abandonada sobre la Ruta Nacional 51, en un tramo cercano al acceso hacia San Antonio de los Cobres. Ese hallazgo orientó los primeros rastrillajes, aunque sin resultados concluyentes.
Con el paso de los días, los investigadores sostienen dos hipótesis principales: que el sospechoso se haya quitado la vida en una zona inhóspita o que haya logrado escapar con colaboración de terceros. Esta última teoría gana peso ante la ausencia de registros migratorios, movimientos bancarios o testigos que acrediten su presencia en el área. La posibilidad de un cruce clandestino hacia Chile o Bolivia tampoco fue descartada.
Mientras tanto, familiares de Natalia Cruz y organizaciones sociales mantienen el reclamo de justicia y cuestionan la falta de avances concretos. En la comunidad crece la preocupación por las limitaciones del operativo y por la ausencia de recursos tecnológicos suficientes en una zona de geografía compleja que dificulta los controles y la búsqueda intensiva.