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HISTORIAS PRODUCTIVAS

El médico tucumano que transformó el duelo en un proyecto de huevos agroecológicos

El emprendimiento nació como una terapia después de una pérdida familiar y hoy busca triplicar su producción.

PorAlba Barbeito
11 jul, 2026 09:43 p. m. Actualizado: 11 jul, 2026 09:43 p. m. AR
El médico tucumano que transformó el duelo en un proyecto de huevos agroecológicos

En la tranquilidad de las yungas de Tafí Viejo, entre huertas, árboles y gallinas que pasan el día al aire libre, el médico cirujano Hugo Madrid encontró algo más que una producción agroecológica de huevos: encontró una forma de volver a empezar. Lo que hoy se conoce como Huevos Felices nació hace apenas dos años, pero detrás del emprendimiento hay una historia atravesada por el duelo, la búsqueda de nuevos sentidos y la convicción de que producir alimentos también puede ser una manera de sanar.


Madrid tiene 53 años, trabaja como cirujano general y de abdomen en el Instituto de Maternidad. Durante años soñó con desarrollar alguna actividad vinculada al campo en la media hectárea que posee en Tafí Viejo, donde tiene una casa de descanso. Primero fue una gran huerta familiar. Después llegaron las gallinas y, casi sin proponérselo, una nueva etapa de su vida.


La muerte de su esposa, hace poco más de dos años, marcó un antes y un después. Fue entonces cuando el proyecto comenzó a tomar forma. “También me sirvió como escape, como terapia. La verdad que es una actividad muy linda, yo la hago con mucho placer”, contó Madrid a Tendencias de Noticias al recordar aquellos primeros pasos. Más tarde reconocería que la pérdida también modificó su forma de ver la alimentación y el cuidado de la salud. “Algo así te cambia totalmente la cabeza”, resumió.


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La idea inicial no era competir con las grandes granjas avícolas sino apostar a un producto diferente. Tras capacitarse en producción agroecológica de huevos mediante cursos internacionales, decidió enfocarse en la calidad antes que en la cantidad. La huerta pasó entonces a cumplir un rol central: las verduras y cultivos sembrados especialmente para las aves comenzaron a complementar una dieta basada en granos naturales y pastoreo libre.


Los resultados aparecieron rápidamente. Madrid observó huevos más grandes, más pesados y con características diferentes a las habituales. “Un huevo estándar pesa alrededor de 55 gramos y yo llegué a tener huevos de hasta 100 gramos”, explicó. Según detalló, la clasificación oficial del producto se realiza por peso y no por tamaño, ya que esa variable está directamente relacionada con la cantidad de proteína que contiene.


La filosofía de Huevos Felices va más allá de la alimentación. El bienestar animal es otro de los pilares del emprendimiento. Las gallinas permanecen libres durante el día y solo son resguardadas por las noches para protegerlas de predadores de la zona. “Si vos tenés un animal bien tratado, con las condiciones sanitarias adecuadas y muy bien alimentado, te da un huevo de súper calidad”, sostuvo. Y agregó: “La calidad del huevo no depende solamente de la alimentación, sino también del bienestar de la gallina”.


El sistema funciona además como un circuito cerrado y virtuoso. Los residuos de las aves se transforman en abono para la huerta y los cultivos vuelven luego a formar parte de la dieta de las gallinas. “Voy cerrando el círculo”, explicó el médico, quien define a su establecimiento como una verdadera granja agroecológica.


Durante estos dos años llegó a trabajar con unas 300 aves y logró construir una clientela estable que realiza pedidos anticipados para garantizar la frescura del producto. Sus compradores son principalmente personas interesadas en la alimentación saludable, deportistas o consumidores que buscan proteínas de mayor calidad nutricional. “La gente que probaba el huevo no lo dejaba jamás de consumir”, aseguró.


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Actualmente la producción se encuentra detenida debido al recambio natural del plantel de gallinas, cuya vida productiva ronda las 100 semanas. El objetivo de Madrid es triplicar la escala del emprendimiento, aunque reconoce que las dificultades para acceder al financiamiento frenan sus planes de expansión.


Sin embargo, abandonar nunca estuvo entre las opciones. “Apenas reúna los recursos voy a seguir con esta producción porque me encanta”, afirmó. En el fondo, Huevos Felices nunca fue solamente una granja de huevos agroecológicos. Fue también la manera que encontró un médico tucumano para transformar el dolor en trabajo, el silencio en proyecto y una pérdida irreparable en una nueva forma de vida.

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