
Este sábado cuando Argentina y Suiza se enfrenten por los cuartos de final del Mundial, la atención estará puesta en la pelota. Fuera de la cancha, sin embargo, ambos países mantienen desde hace años una relación económica estable, en la que la Argentina registra habitualmente un saldo comercial favorable y encuentra oportunidades para colocar alimentos, bebidas y producciones agroindustriales de alto valor.
La relación bilateral está fuertemente condicionada por las exportaciones argentinas de oro. Según una ficha elaborada por el Programa de Generación y Análisis de Información Comercial de la Cancillería, con datos del INDEC, las ventas argentinas a Suiza alcanzaron los US$1.192,8 millones en 2023. De ese total, US$1.158,8 millones —el 97,1%— correspondieron a oro para uso no monetario y restos de metales preciosos. Por eso, al analizar el vínculo agroindustrial es necesario separar ese producto del resto de la canasta exportadora.
Dentro de las exportaciones agroindustriales, las bebidas, los líquidos alcohólicos y el vinagre ocuparon el primer lugar en 2023, con operaciones por US$12 millones. Le siguieron la carne y los despojos comestibles, con US$10,5 millones, y el grupo integrado por productos lácteos, huevos, miel y otros alimentos de origen animal, con US$4,4 millones. Los datos surgen de la misma ficha de Cancillería, confeccionada a partir de las estadísticas del INDEC.
Aunque esos montos son reducidos frente al peso del oro, muestran la presencia de una oferta argentina basada en alimentos diferenciados y productos con mayor elaboración. Vinos, carnes, miel y otros derivados de origen agropecuario deben ingresar a un mercado de alto poder adquisitivo, pero también sujeto a exigencias sanitarias, ambientales, de trazabilidad y calidad. Suiza fue definida por la Cancillería como el quinto socio comercial europeo de la Argentina, mientras que las exportaciones nacionales hacia ese destino promediaron alrededor de US$1.000 millones anuales durante el período comprendido entre 2019 y 2023.
La producción orgánica constituye otro capítulo relevante. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria informó que, durante 2022, Argentina exportó a Suiza más de 657 toneladas de productos ecológicos. Entre los principales envíos figuraron vino, azúcar, miel, aceite de limón, aceite de uva y productos cárnicos bovinos. El organismo destacó que se trata, en varios casos, de alimentos industrializados que demandan mayor incorporación de trabajo durante su elaboración.
El acceso de esos productos fue respaldado por el reconocimiento suizo al sistema argentino de certificación orgánica. La equivalencia, vigente desde 1997, permite el ingreso directo de alimentos orgánicos producidos en el país y fue prorrogada hasta el 31 de diciembre de 2026 mediante un acuerdo entre el Senasa y la Oficina Federal de Agricultura de Suiza. Para el organismo argentino, ese reconocimiento demuestra la confianza del mercado suizo en los controles, las normas y la certificación de la producción ecológica nacional.
Las posibilidades para el agro podrían ampliarse con el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio, bloque integrado por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein. De acuerdo con la información publicada por el Gobierno argentino, la oferta suiza contempla la eliminación total e inmediata de aranceles para casi el 75% de sus importaciones agrícolas procedentes del Mercosur. También incluye cuotas exclusivas para carnes, miel, frutas frescas, trigo, maíz, aceites vegetales y vino tinto.
Mientras la Selección busca un lugar entre los cuatro mejores del mundo, la agroindustria argentina tendrá su propio desafío: aprovechar un mercado exigente, con escala limitada, pero capaz de pagar por calidad, diferenciación y valor agregado.