
FOTO ILUSTRATIVA GENERADA CON IA.-
El 2026 comienza con buenas perspectivas para el ámbito citrícola, en especial para los productos industriales (jugo, aceite y cáscara). Según información oficial del sector, en el mercado mundial no hay stock de ninguno de los tres derivados, por lo que el escenario es auspicioso. “Esto habla de la posibilidad de comercializar nuestros productos a precios rentables”, explicó José Carbonell, presidente de la Federación Argentina del Citrus, en diálogo con Tendencia de Noticias.
En cuanto al fresco, es decir, la fruta sin proceso industrial, el panorama también se vislumbra alentador. Competidores como España, Turquía y Estados Unidos han experimentado una importante caída en su producción. Además, la Fruit Logística que se celebró en Berlín a principios de febrero reveló un mercado demandante de limón, especialmente en Europa y Rusia.
Ambas referencias provocan optimismo entre los exportadores y los motiva a acciones concretas para salir al mercado y aprovechar las circunstancias. En ese sentido, Carbonell aseguró que se adelantará el inicio de la campaña de exportación. La misma estaba prevista para abril, pero se acordó iniciar las tareas los primeros días de marzo.
Las plazas a las que apunta desembarcar el citrus se caracterizan por sus exigentes requisitos fitosanitarios, por lo que la semana pasada se realizaron gestiones en el SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria). El objetivo es que la fruta cumpla con las condiciones necesarias para arribar a Rusia y Ucrania, en primer término. “Vamos a poder satisfacer la demanda en estricta medida que la fruta lo permita”, aclaró Carbonell.
Sin embargo, el sector arrastra una limitación estructural. El año 2019 fue un año bisagra para el citrus tucumano. Atravesado por una importante crisis, muchos productores abandonaron las plantaciones o destinaron los campos a otros frutos o actividades. Según estimaciones de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), desde esa fecha 13.000 hectáreas han dejado de producir limones.
A pesar de estas circunstancias, Carbonell confía en que podrán atender a la demanda internacional. “La producción global se ha mantenido bastante estable, por lo que me permito tener un razonable y mesurado optimismo respecto a esta campaña”, finalizó.