
El gobernador Osvaldo Jaldo, al inaugurar el 121° período de sesiones ordinarias, no solo rindió cuentas de un año de gestión, sino que trazó una hoja de ruta donde el Ministerio del Interior, conducido por Darío Monteros, fue uno de los grandes protagonistas.
La narrativa del mandatario fue clara: en un contexto nacional de incertidumbre y freno a la inversión, Tucumán ha decidido blindar su obra pública. Pero no cualquier obra, sino aquella que late en el "interior profundo", allí donde la infraestructura se traduce directamente en dignidad y arraigo.
El dato más contundente de la jornada fue la inversión ejecutada durante 2025. Jaldo detalló que se destinaron aproximadamente 42 mil millones de pesos en obras distribuidas estratégicamente por toda la geografía tucumana. Esta cifra no es solo un balance contable; es el motor que ha permitido sostener el empleo en las comunas y dinamizar las economías locales.
"Nuestra decisión es incentivar la obra pública y privada... eso nos ha permitido llegar al interior profundo con obras de infraestructura y servicios que su gente reclamaba", sentenció el Gobernador, otorgándole al Ministerio del Interior un rol de articulador clave entre las necesidades del territorio y los recursos del Estado.
Uno de los pilares más celebrados en el discurso fue la consolidación del Plan Independencia. Lejos de ser un mero listado de proyectos constructivos, Jaldo lo definió como una política integral con:
Desarrollo Urbano: Mejora de accesos, pavimentación e iluminación.
Inclusión Social: Acceso a servicios básicos en zonas antes postergadas.
Fortalecimiento Comunal: Autonomía y capacidad de gestión para los delegados comunales.
El mandatario invitó a los legisladores a revisar el informe detallado, donde la transparencia en la asignación de fondos por jurisdicción busca legitimar una distribución que, según sus palabras, busca "reducir las desigualdades territoriales".
El cierre de este apartado de su mensaje tuvo un fuerte tono político y doctrinario. Jaldo acuñó el concepto de "Reparación Histórica" para el interior, vinculándolo directamente con una coherencia discursiva frente al Gobierno Nacional.
Para el Gobernador, el federalismo no es solo un reclamo que se envía por carta a la Capital Federal; es una práctica que se ejerce hacia adentro, fortaleciendo a cada municipio y comuna sin distinción. Bajo la coordinación de Darío Monteros, el Ministerio del Interior se posiciona así como el garante de que la riqueza y el progreso no se detengan en los límites de San Miguel de Tucumán.
Al finalizar, el mensaje quedó flotando en el recinto: el 2026 será el año de consolidar ese "federalismo puertas adentro", donde cada peso invertido en el interior sea un paso más hacia una provincia equilibrada y productiva.