
En una casona de Barrio Sur donde durante años funcionó un estudio jurídico, hoy el aroma del café empezó a ganarle lugar al silencio de los expedientes. Allí abrió sus puertas “Tenés razón”, una nueva cafetería impulsada por Carmen Fontán y Gabriela Feldman, quienes decidieron transformar ese espacio en un punto de encuentro pensado para quedarse, leer, trabajar o simplemente hacer una pausa.
La idea venía madurando desde hacía tiempo. Las dos querían un café pequeño, con impronta artesanal y trato cercano. Buscaron locales en la zona sur de la capital, pero finalmente entendieron que el lugar indicado estaba más cerca de lo que imaginaban: la misma casa que conocían desde hacía años. “Queríamos que fuera un multiespacio, algo cultural, donde la gente no sólo pase un buen momento sino que se sienta como en su casa”, contaron.

El recorrido por la cafetería confirma esa intención. Hay mesas al aire libre para mirar el movimiento de la calle, sectores internos más íntimos y un ambiente silencioso inspirado en propuestas japonesas, sin música ni ruidos, pensado para leer o concentrarse. También sumaron un salón de coworking con wifi, rincones para reuniones informales y un área de juegos para niños, de modo que las familias puedan disfrutar sin apuro.
Además, el espacio cuenta con un salón para eventos con capacidad para entre 45 y 50 personas. Allí proyectan recibir desde celebraciones hasta conferencias y encuentros corporativos. La apuesta no se limita a vender café: apunta a ofrecer un lugar flexible, capaz de adaptarse a distintas necesidades en una ciudad cada vez más ávida de nuevos puntos de reunión.

En la barra eligieron un café colombiano de especialidad, Samaria, de la firma Dileto. La propuesta, explicaron, es trabajar con una calidad superior sin perder accesibilidad. Por eso anunciaron descuentos para adultos mayores y beneficios para profesionales vinculados a colegios y universidades. “La idea es algo de calidad, pero que pueda llegar a la gente y que la gente se sienta bien”, señalaron.
El nombre del lugar también tiene historia. “Tenés razón” nació de una frase habitual del doctor Luis Iriarte, antiguo dueño de la casa, que la usaba con ironía y elegancia para descomprimir discusiones. Con el tiempo, esa expresión quedó asociada a buenos recuerdos y terminó convirtiéndose en símbolo del proyecto. “Todos podemos tener razón aunque tengamos ópticas distintas”, resumieron Carmen y Gabriela.
Las bibliotecas originales del estudio siguen en pie y ahora forman parte de la experiencia. Entre sus estantes conviven libros de historia, filosofía, derecho, medicina, novelas y literatura infantil, disponibles para quienes quieran hojear algo mientras toman un café. En tiempos acelerados, la apuesta parece ir a contramano: invitar a quedarse. Sus creadoras así lo pensaron: “Vos te sentás, sentís mucha paz y querés quedarte. Esa es la idea”.