
La fecha está vinculada a San Valentín, un mártir cristiano del siglo III. Según documentan medios como la BBC News y la National Geographic, durante el Imperio Romano el emperador Claudio II prohibió los matrimonios entre jóvenes soldados, al considerar que los hombres solteros rendían mejor en el ejército.
Valentín, sacerdote cristiano, habría desobedecido la orden y celebrado matrimonios en secreto. Por ese motivo fue encarcelado y ejecutado el 14 de febrero del año 269 o 270 d.C., convirtiéndose en símbolo del amor y la unión.
La Iglesia Católica lo incorporó oficialmente al calendario litúrgico siglos después, aunque en 1969 el Vaticano eliminó su festividad del calendario general por falta de pruebas históricas concluyentes, según explica la agencia Aci Prensa.
De rito religioso a fenómeno global
Historiadores citados por History Channel señalan que la fecha también podría haber coincidido con antiguas celebraciones paganas romanas, como las Lupercales, festividades vinculadas a la fertilidad.
Con el paso de los siglos, especialmente desde la Edad Media en Inglaterra y Francia, el 14 de febrero comenzó a asociarse con el amor romántico. En el siglo XIX, en Estados Unidos, se popularizó el intercambio de tarjetas decoradas, dando origen a una tradición que luego fue impulsada por la industria comercial.

¿Qué se estila regalar?
Hoy, San Valentín mueve millones de dólares en todo el mundo. Según informes publicados por la CNN y la Reuters, los regalos más comunes incluyen:
Flores, especialmente rosas rojas.
Chocolates y bombones.
Cenas románticas o escapadas de fin de semana.
Joyas.
Cartas y tarjetas personalizadas.
En los últimos años también crecieron los regalos “experienciales”, como viajes cortos o actividades compartidas, reflejando un cambio en los hábitos de consumo.
Entre la fe y el marketing
Lo que comenzó como el recuerdo de un mártir cristiano terminó convirtiéndose en una de las fechas comerciales más fuertes del calendario global. Para algunos es una celebración sincera del amor; para otros, una construcción cultural impulsada por el mercado.
Lo cierto es que, más allá de su origen religioso o su dimensión comercial, el 14 de febrero sigue siendo una excusa para expresar afecto, ya sea en pareja, entre amigos o incluso en familia.
Porque, como suele repetirse cada año, el amor —con o sin regalos— sigue siendo el verdadero protagonista.
Texto elaborado con IA