
En la antesala del Día de los Enamorados, la pantalla de Canal 8 fue escenario de una historia que combina fe, vocación y amor. Andrés, ex sacerdote, y Guada relataron cómo nació su relación y el proceso que los llevó a proyectar una vida juntos. Se conocieron cuando él celebró el bautismo de los hijos de ella, pero el vínculo tomó otro rumbo tiempo después, cuando Andrés ya atravesaba un proceso de discernimiento personal y alejamiento del ministerio.
“Yo ya venía en un proceso de reinserción sociolaboral, dando pasos adelante, entre esos buscar la posibilidad de la familia”, explicó Andrés durante la entrevista. El punto de inflexión fue la llamada dispensa de Roma, el permiso que concede el Papa para que un sacerdote pueda abandonar el estado clerical y contraer matrimonio. “Me tocó escribir una carta y ya me llegó la dispensa”, contó. A partir de ese momento pudieron reencontrarse y comenzar una relación cuando Fausto, Valentino y Pedrito, los hijos de Guada, ya estaban más grandes.
La exposición pública y el qué dirán fueron desafíos adicionales. “Sí, pesó”, admitió Guada, al recordar que ambos son figuras referenciadas en sus ámbitos. Sin embargo, con el tiempo priorizaron la felicidad. En ese sentido, Andrés mencionó el debate sobre el celibato dentro de la Iglesia y la vocación sacerdotal. “La total entrega de una persona es algo hermoso, pero creo que la familia no debería ser un obstáculo”, sostuvo. Y agregó que imaginaba que, con el papado de Francisco, podría ampliarse el horizonte respecto a que el celibato sea optativo. “Es un tiempo de maduración de la institución y de la comunidad cristiana”, reflexionó., y agregó que, aunque algunas personas se alejaron, “un 90% nos dice que nos ve felices”.
Entre anécdotas, como cuando todavía lo saludan como “padre” o cuando en el colegio de los chicos dijeron que su papá era sacerdote, la pareja se ríe y mira hacia adelante.
Sobre el cambio de vida, Andrés reflexionó: “Yo creo que la persona es una donde esté y no se agota en la profesión. Antes estaba todo unido en profesión, vocación y servicio, y hoy lo veo más integrado, teniendo una compañera, una esposa, una familia”. También destacó que el amor amplía horizontes: “Cuando la familia es unida, el corazón se amplía. La esencia del cristiano es la capacidad de amar”. Por su parte, Guada reconoció que el proceso fue largo y compartido: “Imaginate que él vivió toda su vida siendo sacerdote. Es un proceso cambiar, ser papá, romper con mandatos. Nos fuimos acompañando porque yo también venía de una experiencia difícil”.
“Lo que me enamoró de Andrés fue su corazón, su bondad y su sensibilidad”, confesó Guada. Él respondió con la misma convicción: “Me enamoraron sus valores humanos, su fe y su amor por la familia”. La historia completa fue compartida en Canal 8, donde anticiparon que este San Valentín tendrá un festejo especial, aunque —según Guada— será sorpresa.