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“No estamos ante otro caso Belén, no estamos ante otro caso Belén”, repitió con insistencia el auxiliar fiscal César Larry ante el juez el viernes, en una jornada cargada de tensión en el Centro Judicial de Monteros. Porque otra vez en Tucumán se sienta en el banquillo de los acusados una mujer bajo la denuncia de haber matado a su propio bebé en el baño de un hospital público. El juicio Eva está llegando a su fin: el viernes, el juez Matías Graña anunciará si es condenada a ocho años de prisión o absuelta.
Pese a las protestas del fiscal, el caso recuerda inevitablemente a aquel que puso a Tucumán en titulares de los medios de todo el mundo y que después se convirtió en una película premiada a nivel internacional: “Belén”. La historia real de una joven que sufrió un aborto espontáneo y fue encarcelada dos años acusada de matar a su bebé recorrió el planeta y sembró conciencia sobre la criminalización de las mujeres que sufren emergencias obstétricas.

Sin embargo, César Larry no está de acuerdo. En su alegato de cierre, durante 30 minutos enumeró una serie de diferencias entre este caso y aquél y pidió que Eva sea condenada por asesinar a su propio bebé. No pidió la pena de perpetua, que corresponde a los homicidios agravados por el vínculo, sino la de ocho años de prisión, por considerar que existían circunstancias atenuantes. En este caso, el temor de la mujer a su propio padre.
La defensa, ejercida por Soledad Deza, en cambio, detalló las similitudes entre ambos casos y se tomó tres horas para describir las irregularidades en la causa. “La fiscalía dice que no es el mismo caso de Belén y sí, sí es el mismo caso de Belén”, anticipó.

Los hechos
La joven conocida como “Eva” (su verdadero nombre se reserva) llegó al hospital Parajón Ortiz de Famaillá el 7 de noviembre de 2023, cerca de las 17, con fuertes dolores abdominales. Tras ser atendida, a las 19 pasó al baño de la guardia. Luego, fue hallada en un charco de sangre y, dos horas más tarde, una persona que se dedicaba a la limpieza encontró en el baño un feto (o bebé, más adelante se verá por qué no hay certeza).
Eso es todo en lo que están de acuerdo la parte acusadora y la defensora. Todo lo demás, es objeto de discusiones.

¿Sabía que estaba embarazada?
Según la fiscalía, Eva sabía de su estado y lo ocultó todo el tiempo. No quiso decírselo al personal de admisión, ni de enfermería ni al médico que la revisó.
Sin embargo, la abogada de la joven cuestiona esa teoría. Pone en duda que Eva haya sabido de su embarazo y argumenta lo siguiente: si el médico que la atendió no lo advirtió y le diagnosticó lumbalgia, ¿cómo puede autodiagnosticarse ella misma?.
“El doctor dijo que le tocó la panza, que la revisó, lo dijo dos veces; dijo que no palpó el hígado. Frente a la pregunta de si le tocó el punto de McBurney, que es para el apéndice, dijo que sí. Es impensable pensar que no haya detectado un embarazo de término de entre 38 y 40 semanas. La enfermera Nora Cisterna, que la vio con dolor, tampoco detectó un embarazo, de hecho, discrepó con el diagnóstico de lumbalgia que le dio el doctor Omet. Dijo, declaró aquí en juicio y lo mismo había hecho en la fiscalía, que ella pensaba que era un cólico biliar (...) La enfermera María Salazar tampoco le notó la panza, la enfermera Nora Lescano tampoco le notó la panza”, detalló Deza.
La fiscalía reconoce el deficiente diagnóstico, pero asegura que fue producto de que la paciente dijo que no estaba embarazada. Señala que, en todo caso, puede tratarse de “irregularidades administrativas” o “negligencia médica".

La defensa cuestionó con dureza la exigencia de que una mujer sepa de su embarazo cuando ni siquiera los profesionales encargados de atenderla pueden detectarlo. “Sería impensable afirmar que alguien solamente por tener testículos vaya a poder diagnosticarse un cáncer de testículos. Sin embargo, a las mujeres nos exigen que, por el hecho de tener útero, sepamos: ¿Cuándo estamos embarazadas? ¿Cuál es la edad gestacional que cursamos? ¿Cuáles son los síntomas afines a un aborto? ¿Cuáles son los síntomas afines a un trabajo de parto?. Y como si todo ello fuera poco, se nos exigen más competencias, más incumbencias y más habilidades que al propio personal de salud que ha sido capacitado para detectar un embarazo, diagnosticar un parto y, en todo caso, prevenir un parto en avalancha”, reclamó Deza.
“Cuando hablamos de criminalización de una emergencia obstétrica, nos referimos a cómo una paciente, dentro de una institución hospitalaria, se convierte frente a la negligencia del equipo de salud en sospechosa o en criminal, como señala la fiscalía”, agregó.
¿Qué dijeron las cámaras de seguridad? De acuerdo a la defensa, las imágenes la muestran circulando en la sala de espera, yendo y viniendo al baño, pero en ningún momento muestran que tenga panza de embarazada. Cuestionó que las imágenes que se utilizaron no están completas, pero la fiscalía dijo que se trató de un error técnico y no de un intento de ocultar información.
La plena consciencia de su embarazo podría ser clave en la sentencia: una cosa es una mujer que, con frialdad, da a luz en el baño de un hospital público y mata a su bebé y otra es una persona que sufre una emergencia obstétrica y sufre una gran pérdida de sangre y de oxígeno.
¿Estaba consciente?
La fiscalía asegura que Eva se encontraba plenamente consciente y ubicada en tiempo y espacio cuando fue hallada en el baño. Asegura que, mientras estaba en el baño, pudo pedir un teléfono, marcar el número de su hermana para pedirle ropa y continuar ocultando su situación. Además, el perito psiquiatra, Rodolfo Lobo, concluyó que era capaz de comprender la criminalidad de sus actos en ese momento, aseguró.
Según Deza, no existen posibilidades de que eso haya ocurrido. Argumentó que una emergencia obstétrica de ese tipo puede producir falta de oxígeno, pérdida de conocimiento y descompensación, afectando las funciones cognitivas. Calificó de "ilógico" que una persona que acaba de atravesar un parto de esas características pudiera estar ubicada temporal y espacialmente para marcar números telefónicos con normalidad.

Sin embargo, una declaración complica la situación de Eva: la de la partera Mabel Barrera, que fue la única persona que declaró que sí se dio cuenta de que la paciente estaba embarazada. Además, la mujer relató que, tras hallarla en el baño, le insistió para que le diga sobre su estado y consiguió que la acusada le reconociera su embarazo.
¿Bebé o feto?
La misma partera declaró que, tras asistir a Eva, fue llamada a ver un cuerpo que había sido hallado en el mismo baño, presuntamente en el tacho de basura, que tenía una bolsa negra. La profesional dijo que le realizó maniobras de reanimación que resultaron infructuosas y luego le dijo a la mujer “¿por qué hiciste eso, mamá?” y ella le respondió que por temor hacia su padre.
Luego, la mujer pesó al bebé y anotó que registraba 3,5 kilos. Sin embargo, otros registros hospitalarios lo registran como de 3,8 kilos. Finalmente, la autopsia detectó que pesaba 2,7 kilos, equivalente a un parto prematuro.
La diferencia entre “bebé” y “feto” podría sellar el destino de Eva, porque definirá si se trató de un homicidio o de un aborto espontáneo. Se lo considera “bebé”, legalmente, si tras el parto vivió aunque sea unos instantes. En ese sentido, el informe forense asegura que llegó a sobrevivir de 3 a 4 minutos.
Sin embargo, este informe está controvertido. La defensa asegura que sólo se sostiene en la palabra de Roberto Afur, quien firma la autopsia y quien asegura haber realizado “pruebas de docimasia” para determinar si llegó a respirar . Sin embargo, Deza sostiene que no dejó ningún registro en imágen para sostener ese estudio, por ejemplo, radiografías de los pulmones en los que pudieran verse “áreas radiolúcidas”, es decir, aire. También indicó que los análisis que hizo están controvertidos por la comunidad médica.
Además, la defensa dijo que tampoco se tomaron las medidas suficientes para conocer la edad gestacional: no se tomó la circunferencia abdominal ni el largo del fémur y se omitieron cinco mediciones más. ¿Era un embarazo a término o prematuro? Esta pregunta nos lleva a la más importante.
Sin embargo, la respuesta que da la autopsia está controvertida.
¿Cuál fue la causa de muerte?
Para la fiscalía, no caben dudas. El bebé nació con vida y murió asfixiado en un tacho de basura que tenía una bolsa negra. Sin embargo, la defensa cuestiona este punto.
Según la abogada Deza, no se investigaron otras causas de asfixia que podrían resultar más lógicas, dada la dinámica del parto. “No se hicieron análisis toxicológicos”. comenzó y agregó: “no hay siquiera análisis del cordón umbilical”.
“Las causas naturales de muerte pueden deberse a la debilidad constitucional de la vida en gestación, del producto de la gestación del feto o a la patologías placentarias o a causas mecánicas derivadas de la propia fisiología de un parto sin asistencia, asfixia en el canal de parto”, remarcó Deza.
Sin embargo, se reveló un dato fundamental. El tacho de basura en que se asegura que se encontró al bebé nunca apareció. No fue secuestrado por la policía. Tampoco la bolsa negra. Según la defensa, sólo se sabe de él por dichos de personas, que le fueron asignando diferentes colores y tamaños. ¿Podría haber arrojado luz sobre el hecho un peritaje a esos elementos?
¿Es o no otro caso Belén?
La fiscalía sostiene que no. Que en aquella causa, no se había logrado determinar si la acusada era la madre del feto hallado y aquí sí. “Acá no estamos frente a una mujer que ha sido criminalizada injustamente por sufrir una emergencia obstétrica. No estamos a un caso donde el sistema de salud desconocía esta situación, no estamos ante una persona que ha sido perseguida por médicos, policías y fiscales como se ha tratado de instalar”, reclamó Larry al inicio de su alegato, siguiendo instrucciones del titular de la Unidad Fiscal de Delitos contra la Propiedad e Integridad Física de Monteros, Gerardo Salas.
El acusador, sin embargo, no pidió la pena prevista para el delito que la acusa: perpetua por homicidio agravado por el vínculo. Solicitó una condena menor, ocho años de prisión, argumentando que Eva actuó con circunstancias extraordinarias de atenuación. Dijo que se trata de una mujer de escasa edad, sin recursos económicos, intelectuales ni simbólicos (tenía sólo la primaria completa) y se hallaba en un estado de vulnerabilidad emocional y psicológica.
“Tenía un temor fundado al padre”, describió el auxiliar fiscal y relató que una hermana de Eva había sido expulsada de su casa por un embarazo no planeado.

La defensa, ejercida por Deza y por el abogado Agustín Sabaté concluyen que sí estamos ante otro “caso Belén”. “El caso ese también tenía una autopsia similar, la diferencia es que en ese caso había un certificado, en este ni siquiera hay un certificado”, arremetió.
También, al describir a su clienta, trazó un paralelismo con la mujer que injustamente estuvo detenida dos años en Tucumán. “¿Quién es Eva? Es una joven de entonces 18 años. Le dolió la panza, se fue al hospital cercano a su domicilio, dijo que le dolía la panza, el estómago, la atendieron 4 minutos, le pusieron una vía, tuvo un parto en avalancha en el baño, no podemos asegurar en qué horario, perdió el conocimiento, quedó tirada ahí. Eva perdió su embarazo”. Por eso, asegura, fue considerada culpable desde el comienzo y nunca contó con la presunción de inocencia, porque la fiscalía nunca investigó otras causas posibles de muerte, sino que trabajó para confirmar su propio sesgo.
“Sí, es hora que Tucumán aprenda cómo funciona el secreto profesional, no para que no se persiga a las mujeres que abortan o que tienen emergencias obstétricas, sino para que el Ministerio Público Fiscal investigue mejor. Porque la asimetría de poder y la desigualdad de armas es brutal cuando vemos esta tríada de poder de Policía, personal de la salud y Ministerio Público Fiscal fabricando pruebas (...) solamente para justificar la pereza de no investigar”, alegó la abogada defensora.
Deza insistió en que, al igual que en el caso Belén, se criminalizó a una mujer que atravesó una emergencia obstétrica para enmascarar el mal accionar médico. “No es casual que las personas criminalizadas por aborto sean siempre mujeres pobres o sean mujeres con eventos obstétricos dentro de hospitales públicos” dijo.
Una sentencia histórica
El juicio entró en cuarto intermedio hasta el viernes 29 de mayo. Ese día, el juez Matías Graña deberá dar su veredicto y determinar si no existe ninguna duda de que Eva es culpable de lo que se la acusa.
El fallo podría sentar un precedente importante para otras causas que se están tramitando en el país sobre partos en avalancha y otras urgencias obstétricas en las que mujeres han sido criminalizadas por no poder gestionarlos correctamente. Al menos otras seis en el país se encuentran en la misma situación.
“Son partos en solitario, que producen una gran sorpresa. Estas situaciones suelen acompañarse de una gran pérdida de sangre. Esta hemorragia importante en una situación sorpresiva y con el shock emocional produce, muy probablemente, una afectación de la conciencia”, explica Ezequiel Mercurio, médico especialista en psiquiatría y medicina legal, en “Presas por parir”.
En Argentina, se estima que se producen cerca de 1.000 nacimientos por año sin asistencia de profesionales ni terceras personas: los últimos datos del Ministerio de Salud hablan de casi 800 en los que el bebé sobrevivió, pero cita también más de 12.000 alumbramientos “sin especificar”.
Se trate o no de otro “caso Belén”, al igual que en aquél, el fallo del viernes sentará un precedente sobre el tratamiento que da la justicia a situaciones en las que se encuentran muchas otras aunque, paradójicamente, sólo las que tienen que recurrir a hospitales públicos terminan criminalizadas.
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