
Durante su reciente participación en el programa conducido por Juana Viale, Oscar Esperanza Palavecino, popularmente conocido como el Chaqueño Palavecino, realizó un emotivo repaso por los años que marcaron su formación en la región norteña. Al rememorar el entorno de su crianza, el artista describió la complejidad cultural de su lugar de origen, destacando la convivencia entre los criollos y las diversas etnias locales. En aquel contexto de carencias materiales, el músico sintetizó su motivación inicial para el canto con una frase contundente: "en el campo cantás porque no tenés para comer".
El referente del folklore nacional compartió cómo, desde sus años escolares, su oído comenzó a absorber las melodías que escuchaba a través de las bocinas del barrio, donde sonaban exponentes históricos como Los Manseros Santiagueños, Los Cantores del Alba y Los Chalchaleros. El cantante admitió que su etapa de formación fue puramente intuitiva, funcionando como una esponja que absorbía toda la riqueza sonora que llegaba a su alcance, lo que le permitió definir años más tarde su propio estilo musical caracterizado por una impronta campechana y auténtica.
La adolescencia del artista estuvo marcada por la partida hacia la ciudad de Salta tras el fallecimiento de su madre, un periodo en el cual debió desempeñarse como camionero para sostener sus gastos. Posteriormente, durante su retorno a Tartagal, trabajó en una empresa de ómnibus, etapa que resultó fundamental para su crecimiento artístico. Según sus recuerdos, fue en los galpones donde guardaban los colectivos, específicamente en los viajes que realizaba hasta Tucumán, donde comenzó a organizar las primeras guitarreadas que le darían el impulso necesario para soñar con una carrera profesional.
Hacia el final del encuentro, el músico reflexionó sobre la convicción que mantuvo a lo largo de sus años de lucha, a pesar de las constantes dificultades económicas que enfrentaba al intentar grabar sus primeros materiales. Con la confianza de saber que estaba ofreciendo algo nuevo al cancionero popular, el artista concluyó que, si bien su música no poseía una formación académica tradicional, lograba transmitir la esencia profunda de sus ancestros, permitiéndole forjar una identidad inconfundible que perdura hasta la actualidad.