
El marcado descenso de la temperatura y las persistentes precipitaciones llegaron para instalarse en Tucumán, consolidando un escenario climático que obligará a los ciudadanos a no separarse del paraguas ni del abrigo durante este martes 21 de abril. Las previsiones climáticas anticipan una jornada completamente inestable donde la temperatura máxima trepará apenas hasta los 17°C, mientras que la mínima se ubicará en los 15°C, generando una escasa amplitud térmica en un ambiente saturado por un 99% de humedad y vientos leves del sector sudeste.
El rasgo más destacado de esta semana será la alta concentración de lloviznas que impactarán de lleno en toda la región del Noroeste Argentino (NOA). Si bien no se esperan tormentas eléctricas de gran intensidad para el día de hoy, las lluvias serán constantes y los períodos de mejora temporaria serán sumamente breves, durando apenas una o dos horas. En cuanto a los acumulados recientes de agua, los reportes marcan caídas de entre 10 y 17 milímetros en la zona central del territorio tucumano, mientras que el sector noroeste de la provincia fue el único que registró una menor actividad hídrica.
Por su parte, en las zonas de alta montaña como los Valles Calchaquíes el frío ya comenzó a sentirse con mayor rigor, reportando en Tafí del Valle temperaturas mínimas que oscilan entre los 4 y 6 grados, con un marcado descenso proyectado hacia el próximo domingo. Para el resto de la provincia, el pronóstico extendido marca que esta persistente inestabilidad se mantendrá con características muy similares durante el miércoles y el jueves, experimentando una leve y fugaz mejora recién hacia el día viernes.
Lejos de estabilizarse definitivamente, el próximo fin de semana volvería a presentar complicaciones debido al inminente ingreso de un nuevo frente frío que podría desatar otra ronda de precipitaciones e incluso algunas tormentas. Sin embargo, los análisis meteorológicos a mediano plazo indican que para los primeros días del mes de mayo recién se registraría la entrada de una masa de aire frío mucho más fuerte y seca, lo que finalmente traería un cambio rotundo en las condiciones ambientales y el tan esperado cese de las lluvias recurrentes.