
Eduardo Muñoz, líder del llamado “Clan Muñoz” y su hijo de 17 años quedaron formalmente imputados por la muerte del policía federal tucumano Arnaldo Manfredi, ocurrido el 11 de junio en Villa Banana, Rosario.
Con ellos, ya son cuatro los miembros de esa familia acusados por el crimen: Luis y Jorge Muñoz, hermanos de Eduardo, ya se encontraban en esa misma situación. Además, sobre Mario Ezequiel Peralta, presunto miembro de la banda, pesa una imputación por encubrimiento agravado: se cree que se robó el arma reglamentaria y el celular del policía asesinado.
El ataque contra Manfredi, el oficial Emilio Gómez Villafañe -quien resultó gravemente herido- y el agente Ricardo Ariel Barrios Zabala se produjo en el marco del Plan Bandera. Los policías ingresaron vestidos de civil a la villa rosarina para un operativo encubierto, pero fueron descubiertos, emboscados y acribillados.
La imputación se formalizó en audiencia celebrada ante el juez Carlos Vera Barros realizada este miércoles. Allí, el fiscal Matías Scilabra, titular de la PROCUNAR NEA, y el fiscal coadyuvante Gonzalo Ruggeri, expusieron las evidencias que pesan en su contra, derivadas de áreas de inteligencia, análisis de información de campo y el reconocimiento efectuado por un policía que sobrevivió al ataque, además de testimonios de personas cuya identidad se protege por la peligrosidad de la banda.
El fiscal Ruggeri consideró que la organización demostró capacidad de coordinación y logística al reunir a sus integrantes en un lapso de entre ocho y once minutos para reunirse en el lugar y atacar con armas de fuego a los policías. Por ello, los cuatro adultos quedaron en prisión preventiva durante un año. El adolescente permanecerá esa misma cantidad de tiempo en prisión domiciliaria.
La fiscalía también informó que los peritajes balísticos realizados sobre vainas servidas recogidas en el lugar del hecho permitieron establecer que una pistola calibre .22 marca Bersa, secuestrada durante los allanamientos realizados en un domicilio del barrio, fue la utilizada en el ataque.
Eduardo Muñoz cayó en un procedimiento realizado la semana pasada, tras permanecer prófugo con pedido de captura internacional y una recompensa ofrecida de $ 20 millones. Se cree que tomó las riendas de la organización narco cuando su anterior líder, Dalmacio “Sapo” Saravia fue condenado a ocho años de prisión.

Saravia estaba casado con Marianela Muñoz, que fue condenada en el mismo juicio, junto a otras cuatro personas, por integrar una banda narco vinculada al clan Los Monos que manejaba el territorio del narcotráfico en el oeste de Rosario. Marianela es hermana de los tres hermanos Muñoz detenidos por el crimen de Manfredi. Es decir que, según la fiscalía, al caer el “Sapo” Saravia, la organización quedó en manos de sus cuñados.