
El Hospital Avellaneda ha concretado una transformación estratégica de su Guardia Pediátrica, orientada a robustecer la capacidad de respuesta frente a la creciente demanda sanitaria en el norte de Tucumán y el interior provincial. Esta reestructuración permitió la habilitación de 25 unidades de terapia intermedia destinadas a pacientes con cuadros moderados y graves, principalmente afectados por patologías respiratorias. La principal innovación radica en un modelo de trabajo integrado, donde el área de cuidados críticos funciona dentro de la misma emergencia, permitiendo que el mismo plantel profesional brinde un seguimiento continuo y especializado.
Para sustentar esta expansión, el centro asistencial incorporó equipamiento de última generación, destacándose el uso de cánulas de alto flujo, respiradores y bombas de infusión. Estas herramientas son fundamentales para el tratamiento de afecciones respiratorias complejas, ya que permiten asistir al niño de una manera menos agresiva, brindando mayor confort y facilitando el acompañamiento familiar durante la recuperación. La implementación de esta tecnología es clave para evitar, en muchos casos, el avance hacia métodos más invasivos como la asistencia respiratoria mecánica o la ventilación no invasiva.
El servicio funciona bajo un esquema de triage activo las 24 horas, donde el personal de enfermería categoriza a los ingresantes mediante un sistema de colores según la gravedad de su cuadro clínico. Esta organización garantiza que las urgencias críticas reciban atención inmediata, mientras que el resto de los pacientes son derivados a sectores específicos según el nivel de complejidad requerido. En el área de internación intermedia, el equipo interdisciplinario compuesto por médicos, enfermeros y kinesiólogos trabaja con una distribución estratégica de dos profesionales de enfermería por sector para asegurar un monitoreo permanente.
Además de la internación, el área pediátrica del Hospital Avellaneda mantiene un sólido sistema de rescate para pacientes ambulatorios, donde se realizan nebulizaciones y se administra medicación específica para evitar hospitalizaciones innecesarias. Como parte de esta estrategia de contención, se realiza la entrega de antivirales como oseltamivir para que los tratamientos puedan ser continuados en el hogar bajo supervisión externa. Bajo la gestión de profesionales como Rodrigo Montañez, Alejandra Brizuela y Sandra Liza, el efector se consolida como un punto de referencia esencial para la salud infantil durante la contingencia invernal.