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Foto: Archivo.-
Los dos graves episodios registrados en escuelas de Tucumán, que tuvieron como protagonistas a estudiantes de apenas 12 y 14 años con armas de fuego, derivaron en una serie de allanamientos y nuevas medidas destinadas a determinar de dónde provenía el armamento y cómo llegó hasta los menores.
Las investigaciones están a cargo de la Unidad Fiscal Criminal I, conducida por el fiscal Mariano Fernández y subrogada por el fiscal Ernesto Salas López, junto al secretario Gerardo Arch y el auxiliar de fiscal Elías Acuña. Las medidas permitieron secuestrar municiones y otra arma de fuego en el marco de los dos expedientes.
Los casos tienen características diferentes, pero comparten un dato que encendió las alarmas: en ambos, menores de edad ingresaron con armas a establecimientos educativos. En uno de ellos, además, se produjo un disparo dentro de un aula.
La primera investigación se inició a partir de lo ocurrido en la Escuela Media de Los Gutiérrez, en Alderetes. Según la información incorporada a la causa, personal directivo del establecimiento detectó y retuvo un revólver calibre 22 marca Bagual que se encontraba en el bolsillo del buzo de una alumna de 12 años. Junto al arma había seis cartuchos y dos vainas servidas. Posteriormente, todo fue entregado a los efectivos policiales.
A partir de ese episodio se abrió una causa por tenencia y portación de armas y explosivos y la Fiscalía dispuso el registro de un inmueble ubicado en la ciudad de Alderetes. Durante el procedimiento, los investigadores encontraron cinco cartuchos calibre 9 milímetros marca CBC y otros 15 cartuchos calibre 12 AT marca Orbea, elementos que fueron secuestrados y quedaron incorporados a la investigación.
El procedimiento judicial buscó avanzar sobre una de las preguntas centrales que surgieron inmediatamente después del episodio: cómo un arma de fuego y municiones terminaron en poder de una estudiante de 12 años y llegaron hasta una escuela.
El segundo expediente corresponde al episodio ocurrido en la Escuela Secundaria Congreso de Tucumán, en la capital. Allí, un estudiante de 14 años ingresó con un revólver y efectuó un disparo dentro de un aula.
Tras el hecho, las fuerzas de seguridad secuestraron en la institución un revólver Taurus calibre 38, señalado como el arma utilizada, además de un proyectil y una vaina servida.
La investigación continuó fuera de la escuela. Por disposición judicial, efectivos realizaron un allanamiento en una vivienda de San Miguel de Tucumán. En una de las habitaciones encontraron una caja vacía con la inscripción Taurus, correspondiente al revólver que ya había sido secuestrado.
Durante el procedimiento apareció otro elemento que amplió las medidas. La madre del adolescente informó que existía otra arma perteneciente a la familia y que se encontraba guardada en la vivienda de un familiar.
La comitiva judicial y policial se trasladó entonces hasta un segundo domicilio de la Capital. Allí, el titular hizo entrega voluntaria de una pistola Bersa Thunder 9 Ultra Compact Pro calibre 9 milímetros, acompañada por su cargador vacío y la caja original.
Los procedimientos permitieron así avanzar sobre el entorno en el que se encontraban las armas y sumar elementos a dos investigaciones que comenzaron dentro de establecimientos educativos, pero que ahora buscan reconstruir el recorrido previo del armamento y establecer las circunstancias en las que los menores tuvieron acceso a ellas.
Los expedientes permanecen bajo investigación de la Unidad Fiscal Criminal I. Más allá de las particularidades de cada caso, los dos hechos volvieron a colocar en el centro de la preocupación el acceso de menores de edad a armas de fuego y, especialmente, la manera en que ese riesgo terminó trasladándose al interior de establecimientos educativos tucumanos.