Un hombre de 35 años denunció que guardias de seguridad de un boliche lo atacaron a golpes, lo arrastraron fuera del local y destrozaron su auto cuando intentaba abandonar el lugar. El denunciante presentó ante la justicia las constancias de las heridas, fotos del estado del vehículo y un video que muestra el momento del hecho.
De acuerdo a la demanda presentada por Ricardo Maximiliano Gómez, el violento hecho ocurrió en el boliche Polo, ubicado en Lavalle y Batalla de Boyacá, en Barrio San Martín, el domingo 5 de julio. El denunciante sostiene que cerca de las 6:30 de la mañana, advirtió que lo apuntaban con un láser mientras se encontraba con su novia, con una bebida en la mano.
“Al bajar el vaso, se le aproximó un agente de seguridad del local exigiéndole que se retirara; ante ello, el denunciante preguntó el motivo, dado que no había cometido ninguna inconducta. Sin mediar motivo alguno, se sumaron al menos cuatro agentes de seguridad más, quienes de manera coordinada comenzaron a golpearlo en la nuca y la espalda mientras lo forcejeaban. Lo obligaron a arrodillarse y, en total estado de indefensión, lo golpearon con cachiporras o bastones tipo tonfa, patadas y golpes de puño. El denunciante únicamente atinó a cubrirse. Acto seguido, lo tomaron de los pies y lo arrastraron hacia el exterior del local, sin cesar en la agresión”, sostiene la demanda presentada ante la Unidad Fiscal de Decisión Temprana. El escrito lleva las firmas de Alejandro López Isla y Nicolás Ramasco Padilla, abogados de la víctima.
Siempre de acuerdo a la denuncia, una vez afuera del local Gómez se subió a su auto Volkswagen Gol junto a su pareja, pero los guardias de seguridad continuaron atacándolo. “Le rompieron la luneta (parabrisas trasero); al girar, otro de los agentes le arrojó una cachiporra que impactó en el parabrisas delantero, ante lo cual el denunciante se cubrió el rostro, perdiendo momentáneamente el control del automóvil, que se subió a una loma ubicada al costado del local. En esas circunstancias, otro agente le rompió el vidrio de la ventanilla del acompañante. Resultaron dañadas las cuatro ventanillas, el parabrisas delantero y la luneta del vehículo, como así también el frente del vehículo y el radiador”, detalla la denuncia.

Luego, asegura el denunciante, dos de los atacantes ingresaron por las ventanillas y le aplicaron descargas eléctricas con un dispositivo tipo picana, además de rociarle gas pimienta y quitarle la llave del vehículo, gritándole que se bajara.
“Transcurridos unos cinco minutos, arribó un móvil policial con cuatro efectivos, quienes apartaron a los agentes de seguridad. Estos últimos alegaron falsamente que el denunciante “había chocado a una chica”; al ser requeridos por el personal policial acerca del paradero de la supuesta víctima, respondieron que ‘ya se había ido’, motivo por el cual los propios policías los increparon por faltar a la verdad”, indica el escrito.
Luego, señaló Gómez, cuando estaba ya en la comisaría octava radicando la denuncia, se presentó en dicha sede la propietaria del local junto a la totalidad de los agentes de seguridad involucrados. Al formular la denuncia, el denunciante hizo constar que un joven —a identificar— lo había cubierto mientras el resto lo golpeaba, y que ese mismo joven fue quien luego entregó la llave del vehículo a su pareja para poder retirarlo. Consultados los agentes de seguridad presentes acerca del motivo de la agresión, se limitaron a responder que ‘no podían decir nada’”

Gómez, de acuerdo al certificado emitido en el Centro de Salud Ramón Carrillo, resultó con “politraumatismos con traumatismo encéfalo-craneano (TEC) sin pérdida de conocimiento, en región dorsolumbar, dorso de nariz y miembros superiores (...) edema/tumefacción temporal derecha y múltiples excoriaciones en región dorsolumbar, miembros superiores y dorso de nariz”.
El denunciante pidió a la fiscalía que identifique a los responsables del hecho, para lo cual solicitó que se secuestren las cámaras de seguridad del local, además de exigir a los propietarios del lugar el listado de las personas que trabajaron esa noche.