
Brasil continúa consolidándose como uno de los mayores productores mundiales de maíz, pero el crecimiento de la demanda interna está reduciendo el volumen disponible para exportación. El responsable de este retraimiento es el bioetanol.
La consultora Agroconsult actualizó sus proyecciones tras la finalización del tradicional "Rally da Safra" y elevó la estimación de la cosecha de maíz tardío a 115,8 millones de toneladas. De concretarse ese volumen, la producción total brasileña alcanzaría las 144,1 millones de toneladas en la campaña 2025/26, por debajo de las 152,3 millones obtenidas en el ciclo anterior.
La nueva previsión supera incluso la proyección oficial de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab), que en su último informe mensual calculó una cosecha de 140,4 millones de toneladas para la actual campaña. Sin embargo, la principal diferencia entre ambos relevamientos no está en la oferta, sino en la demanda interna. Mientras Conab proyecta un consumo doméstico de 94,8 millones de toneladas y una oferta exportable superior a 46 millones, Agroconsult considera que el mercado interno absorberá un volumen mucho mayor.
Según la consultora privada, el consumo interno de maíz en Brasil alcanzaría las 105,5 millones de toneladas en 2025/26, lo que reduciría el saldo exportable potencial a no más de 37 millones de toneladas. De confirmarse esa previsión, las exportaciones brasileñas caerían un 11,3% respecto de la campaña anterior.
El crecimiento del consumo interno está explicado, en parte, por la expansión de la industria de proteínas animales, aunque el principal motor es el desarrollo del sector de bioetanol elaborado a partir de maíz. Si bien la mayor parte del etanol brasileño sigue produciéndose con caña de azúcar, las nuevas inversiones y la expansión de plantas industriales están acelerando el uso del cereal como materia prima.
Actualmente, Brasil mantiene un corte obligatorio del 30% de bioetanol en las naftas, pero el gobierno analiza elevar esa participación al 32%. De concretarse esa medida incrementaría aún más la demanda interna de maíz y podría seguir reduciendo la disponibilidad exportable del cereal.
Fuente: bichosdecampo.com